Regocijémonos en la obra del Señor
Palabras de Jesús
[Rejoicing at the Lord’s Work]
El Señor es mi pastor; nada me faltará. Salmo 23:1
Considérate muy dichoso cuando te sobrevengan dificultades o tribulaciones, sabiendo que la prueba de tu fe produce paciencia, perseverancia y aguante. Deja que la perseverancia lleve a feliz término su obra en ti y haga que te desarrolles y adquieras plena madurez, sin que te falte nada (Santiago 1:2–4). Confía en que puedo obrar en tu vida por medio de las dificultades y retos a los que te enfrentas, tanto grandes como pequeños.
Preséntame tus inquietudes en oración, y regocíjate por que siempre estoy contigo y nunca te dejaré solo en los tiempos de pruebas y dificultades. Aprovéchalos al máximo para aprender y crecer. Sé fiel hoy y deja el mañana en Mis manos. Sigue caminando por la senda de Mi voluntad para ti hoy.
Soy tu Buen Pastor. Te guiaré por caminos acertados y confortaré tu alma (Salmo 23:1–3). Mi Palabra te fortalecerá y consolará, ya que la exposición de Mis palabras alumbra y da entendimiento y sabiduría (Salmo 119:130).
Si acudes a Mí y me buscas, Yo te conduciré y guiaré. Ven a Mí, espera en Mí, confía en Mí. Cobra ánimo y ten la seguridad de que te armaré de valor (Salmo 27:13,14).
Hallar fuerzas en la debilidad
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce perseverancia. Santiago 1:2,3
No te preocupes por las dificultades y tribulaciones de la vida, ni por las funestas tendencias que observas a tu alrededor. Recuerda que soy el autor y consumador de tu fe (Hebreos 12:2) y que he prometido llevar a término la buena obra que comencé en ti (Filipenses 1:6). Descansa en Mí y confía en que te he ungido para cada tarea que te he encargado. Te concederé la sabiduría, las fuerzas y la fe que necesites para andar en Mi voluntad y Mis caminos.
¡Sigue peleando la buena batalla de la fe! Sigue poniendo los ojos en Mí, y no vaciles ni te preocupes cuando te enfrentes a pruebas y dificultades. No te inquietes por el estado del mundo ni por los retos que tienes delante, pues todo aquel que está en Mí ha vencido al mundo con su fe (1 Juan 5:4,5). Así como le dije a Pedro «he rogado por ti, para que tu fe no falte» (Lucas 22:32), también intercedo por ti (Hebreos 7:25).
Soy consciente de que la situación mundial es cada vez más compleja. Ves mucho sufrimiento, tragedias y maldad, y eso puede resultar abrumador. Pero no trates de llevar cargas que no te corresponden; más bien deja que Yo las lleve. Echa sobre Mí cada carga. Fortalécete en Mi Palabra y busca en Mí esperanza. Confía en que cumpliré todo lo que he prometido en Mi Palabra.
La experiencia es buena maestra
Me ha dicho: «Bástate Mi gracia, porque Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9
Con la experiencia y la edad has aprendido a no tener tanta seguridad en ti mismo, sino a buscarme, encomendármelo todo y confiar en que Yo obraré y actuaré en tu vida conforme a Mi voluntad y Mi plan. Al volver la vista atrás, ves los errores que cometiste, y te das cuenta de que muchas cosas no resultaron como tú te imaginabas o esperabas cuando eras joven. Sin embargo, tú sigues adelante, sigues siéndome fiel, amándome y sirviéndome.
Puede que no te consideres tan útil para Mí como lo eras hace años, que pienses que no queda mucho en ti de lo que Yo me pueda valer. Pero Yo veo tu corazón y tu amor por Mí y por el prójimo. Mi poder se perfecciona en tu debilidad. A lo largo de los años has visto que algunas de las capacidades con las que contabas, como tu energía y tu salud, han venido a menos; pero Yo me fijo en la profundidad de tu amor y tu fidelidad a Mí.
Eres Mi hijo, y te amo. Nunca olvides que te estoy preparando un lugar (Juan 14:2). Todas tus experiencias en esta vida te hacen crecer y te preparan para el hermoso futuro que te aguarda.
Pongamos en Él nuestra confianza
Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Juan 5:14,15
Es importante que evalúes en qué pones tu fe. La fe no es una ficción: es la realidad de lo que esperamos y la evidencia de lo que aún no vemos (Hebreos 11:1). Si tu fe está en Mí y en Mi Palabra, irá en aumento. Aprenderás a tomar buenas decisiones y a buscar Mi voluntad, y darás buen fruto. Yo nunca te fallaré. En cambio, sí te pueden fallar las personas —por muy sabias y amorosas que parezcan ser— y las circunstancias si pones en ellas tu confianza.
Las personas son humanas, no son perfectas. Se equivocan; no siempre aciertan a la hora de tomar decisiones. A veces te fallarán, a veces harán cosas indebidas o tomarán malas decisiones. Hasta las personas que amas y que son muy cercanas a ti te fallarán a veces, igual que tú les fallarás a otros.
Si tu fe está en una persona, tarde o temprano te defraudará, porque nadie es perfecto, igual que tú no lo eres. Si esperas que una persona acreciente tu fe, te inspire o te motive, es inevitable que en algún momento te decepcione. En cambio, si tu fe está en Mí y en la verdad de Mi Palabra, se mantendrá fuerte, pues tendrá un buen fundamento, el único verdadero. Pase lo que pase a tu alrededor, aunque otras personas te fallen o te decepcionen, por muchos trastornos que se produzcan en el mundo, tú permanecerás fiel, porque tu fe estará en Mí.
Publicado por primera vez en noviembre de 1998. Adaptado y publicado de nuevo en abril de 2026. Traducción: Esteban.
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