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Octubre 20, 2020

Para esto tenemos a Jesús

Recopilación

[For This We Have Jesus]

Para las alegrías y tristezas,
los mejores y los peores momentos,
para este momento, para mañana,
para todo lo que queda atrás,
los temores que se aglomeran a mi alrededor,
para el fracaso de mis planes,
para los sueños de todo lo que espero ser,
la verdad de lo que soy,
para esto tengo a Jesús,
para esto tengo a Jesús,
para esto tengo a Jesús, tengo a Jesús.

Para las lágrimas que derramo en secreto
en épocas de quebrantamiento,
para los momentos de júbilo
o de mente atribulada,
para las decepciones
o la punzada de los remordimientos,
todas mis oraciones y anhelos
que al parecer aun no reciben respuesta,
para la debilidad de mi cuerpo,
las cargas de cada día,
para las noches de duda y preocupación,
cuando escapa el sueño
y necesito seguridad
y la voluntad para comenzar de nuevo,
una resistencia férrea,
la fuerza para luchar y ganar,
para esto tengo a Jesús,
para esto tengo a Jesús,
para esto tengo a Jesús, tengo a Jesús.

Graham Kendrick[1]

Esta canción se originó por una frase de un sermón. Charles Price, que enseña la Biblia, predicaba en Spring Harvest en 1994. Daba ejemplos de algunos puntos de su charla refiriéndose a un cristiano de edad avanzada, a alguien que él conocía. Por muchos años, su amigo decía algo muy sencillo pero profundo, y lo aplicaba a lo que fuera que le ocurría, a un desafío o a una tragedia: «Para esto tengo a Jesús».

Yo estaba sentado en la tribuna, porque en esa reunión iba a dirigir la adoración. Mientras escuchaba, empecé a entenderlo, y también pensé que podría servir para componer una canción. […] Resultó ser una canción que anima a quienes pasan por dificultades, una fórmula para ayudarlos a presentar sus problemas a Cristo en vez de recurrir a la preocupación, el temor y la ansiedad y a culpar a otras personas, lo cual es siempre nuestra tendencia cuando las cosas salen mal.

Todos nos apoyamos en algo, en particular cuando llegan tiempos difíciles. La cuestión radica en la calidad de aquello en lo que nos apoyamos. ¿Es algo sustitutivo, una falsificación, o algo auténtico? El cristianismo enseña que no fuimos creados para ser independientes de Dios; fuimos creados para Dios, y para sentirnos realizados en una relación con Él. Así pues, sin eso no hemos llegado a la plenitud y no hemos cumplido el propósito de nuestra existencia. […]

Pero no necesitamos a Jesús solo en los malos tiempos. También lo necesitamos en los buenos tiempos, como señala la canción. Lo necesitamos para enfrentar nuestro éxito. El éxito puede tentarnos a volvernos presuntuosos o imaginar que por nuestra cuenta hemos hecho algo grande, en lugar de que proviene de la gracia de Dios. Para esos momentos también tenemos a Jesús, que no vino a este mundo a ser servido, sino a servir, y cuyo mayor éxito en ese entonces parecía un enorme fracaso: la cruz.  Graham Kendrick[2]

Todo saldrá bien

Una persona cuya ancla se mantuvo firme a pesar de todas las tribulaciones que casi la hundieron, del sufrimiento que soportó y de las tormentas que amenazaron con extinguir su luz, fue Fanny Crosby. Fue una poetisa norteamericana que se quedó ciega cuando tenía seis semanas de vida debido a un tratamiento médico erróneo. A menudo se la ha llamado la reina de los compositores de música gospel. Antes de irse con el Señor a los noventa y cinco años, en 1915, compuso más de ocho mil himnos evangélicos. Millones de personas se han conmovido con la belleza de las palabras que fluían de su pluma.

Fanny escribió una canción llamada Todo bien saldrá que trata de la oración. A veces, cuando oramos por algo en particular y no recibimos enseguida las respuestas que solicitamos, comenzamos a desanimarnos. Aquí tienen unas palabras de aliento de Fanny Crosby acerca de orar y continuar orando aunque no recibamos una respuesta.

Tú sigue orando con tesón
en medio del pesar.
Valiente sé, confía en Él,
que no te dejará.

Recuerda cómo te auxilió
en toda adversidad.
Si a tu oración no respondió,
a Su tiempo lo hará.

Tú sigue orando sin cejar
y has de prevalecer.
«Recibiréis lo que pedís».
Promesa siempre fiel.

Aférrate a la roca, pues,
y así no caerás.
Muy pronto brillará el sol
y todo bien saldrá.

Podemos confiar en que independientemente de lo que enfrentemos o cuánto tiempo dure, todo lo que encomendamos al Señor en oración, saldrá bien.  María Fontaine

Para esto tenemos Su amor

La primera directora de coro que tuvieron mis hijos fue una señora que se llamaba Carolyn Miller. Tenía un gran corazón para enseñar a los niños a amar la música. […] Era el verano de 2001 cuando me enteré que a la señora Carolyn le habían diagnosticado un cáncer en la cadera. No puedo imaginarme la sorpresa de los Miller en esa época. Sin embargo, personas de todo el país empezaron a animar a la señora Carolyn, infundiéndole esperanza de que se curaría. En el verano de 2003 me enteré que el tratamiento de la señora Carolyn no dio los resultados esperados. El cáncer se había extendido muy rápido, tanto que tuvieron que amputarle una pierna. Jamás olvidaré ese día por varias razones.

En primer lugar, jamás olvidaré cuando me dieron la noticia y tuve una gran confusión. ¿Por qué? ¿Por qué Dios haría eso a una mujer increíblemente piadosa, que era esposa y madre? En segundo lugar, recuerdo que tuve una conversación íntima con Dios. Al chico de 16 años le costaba entender por qué Dios permitía que pasara eso, el Dios que él amaba y al que había dedicado su vida. Y en tercer lugar, sobre todo, recuerdo la clara respuesta de Dios a todas mis preguntas y dudas.

Esa misma noche, dirigía una reunión de reavivamiento en la Primera Iglesia Bautista del pequeño pueblo de Fruitvale, Texas. Allí, solo había unas 50 personas en una pequeña iglesia rural. [El pastor] hablaba de que no siempre se pueden explicar las dificultades de esta vida y que tenemos que confiar en el Señor en la cima de la montaña y también en el valle. Luego contó lo siguiente: «[…] en mi familia, se repetía una frase en los buenos tiempos y también en los malos tiempos: “para esto tenemos a Jesús… para esto tenemos a Jesús”». […]

Al llegar a casa esa noche, en el sosiego de mi habitación, escribí estas palabras:

Para esto tenemos a Jesús.
Para esto tenemos al Señor.
Para esto tenemos a Jesús y Su eterno amor.
Tal vez nunca veamos el propósito ni conozcamos la razón.
Pero para esto tenemos a Jesús,
Para esto tenemos al Señor.

[…] Muchos creen equivocadamente que los que ponen su fe y confianza en Jesucristo, a partir de entonces ya no tendrán dolor ni dificultades. Los hijos de Dios, a medida que vemos las cicatrices y los golpes de esta vida, sabemos que eso está lejos de ser verdad. Todos enfrentamos dificultades inesperadas, dolor y pérdida en esta vida, y aunque no lo entendemos completamente, Dios permite esos momentos de tamización a fin de fortalecernos y enseñarnos más acerca de Él mismo. Y la paz inexplicable que Él promete no proviene de la ausencia de conflicto, sino de nuestra cercanía con el Padre celestial.

[…] Así pues, a medida que andamos en esta vida de alegría y tristeza, de luz y oscuridad, de lo nuevo y lo viejo, y de vida y muerte […] para todo esto, tenemos a Jesús.  John Bolin

Publicado en Áncora en octubre de 2020.