La cortesía importa
Recopilación
[Courtesy Counts]
En Tito 3 Pablo encarga a Tito: «Recuerda siempre a todos que deben someterse a los gobernantes y autoridades. Diles que obedezcan y siempre estén listos para hacer el bien, que no hablen mal de nadie, vivan en paz con los demás, sean comprensivos y traten a todos con amabilidad» (versículos 1–2).
Dios no envía a su iglesia al mundo con aires de superioridad y la boca abierta, sino con amabilidad y cortesía: disposición para hacer el bien, evitar rencillas y no hablar mal de nadie.
¿Por qué la gentileza? ¿Por qué esa postura tan inesperada? Pablo continúa dando su razón:
«En otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros. Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, Él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por Su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por Su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna» (versículos 3–7).
Quienes han sido rescatados por la gracia de Dios deben atraer a los que no han sido redimidos, con gentileza y disposición de hacerles el bien y no el mal. Deberíamos recordar rápidamente que aparte de la obra salvadora de Dios —que no se debe a nuestro propio trabajo— compartimos la misma insensatez desobediente, esclavizada.
Nuestra postura no debería ser de ira ni de actitud de triunfalismo, sino de compasión y de humildad. Recordemos que lo que nos salvó de nuestra necedad no fue un debate político ni una urna de votación, sino el evangelio acerca de Jesús y la obra soberana de Dios.
Participamos como tontos en proceso de recuperación, con empatía hacia los insensatos. David Mathis1
*
John Boyd fue un joven que estudió en una universidad y estaba convencido de que tendría éxito en la vida. Creía en la importancia de la cortesía. De hecho, la cortesía era parte de su filosofía personal.
Consiguió un empleo de mozo en la Cámara de Representantes, en Washington.
Un día, llegó un empresario importante y le preguntó al portero donde podría localizar al senador Sergeant, de California.
El portero, que evidentemente no daba importancia a la filosofía de la cortesía, le hizo entender al caballero, de manera muy pomposa, que tenía mucho que hacer como para ir detrás de los senadores.
Boyd escuchó la conversación. Le pareció que la actitud del portero no estaba en consonancia con sus principios de cómo tratar a las personas. Así pues, se acercó al caballero y le prometió que encontraría al senador, si es que se encontraba en el edificio.
Su gesto fue apreciado en gran medida. Boyd encontró al senador y el caballero vino a verle.
El caballero, muy agradecido por la atención de Boyd, le dio su tarjeta y le pidió que lo fuera a ver a su hotel por la tarde. Cuando Boyd miró la tarjeta, se sorprendió al descubrir que aquel caballero desconocido era nada más y nada menos que Collis P. Huntington, el ilustre presidente de Railroads, uno de los cuatro grandes del ferrocarril occidental de los Estados Unidos.
Al encontrarse en el hotel, el señor Huntington ofreció a Boyd un puesto en su importante compañía, con un salario excelente.
El joven le dijo:
—Pero no sé nada de la industria de ferrocarriles.
El señor Huntington le respondió:
—Pero sabes cómo ser un caballero, y eso es lo que no saben muchos.
John Boyd aceptó el puesto.
Luego de un año, su salario se duplicó. Después, se triplicó.
¿Vale la pena ser cortés? Sí, claro.
No hay nada que cueste tan poco y que valga tanto como la cortesía. Es una expresión externa de bondad interior. Es una señal de que la persona tiene un corazón noble y le agrada servir.
Erastus Wiman dijo: «Nada se pierde por la cortesía. Es el más económico de los placeres. No cuesta nada y transmite mucho». Jesús Salazar2
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Muchas veces me desanimo con el estado del mundo. Leo el periódico y veo las noticias vespertinas y a veces termino ¡alterada! ¿Por qué tanta discordia? ¿Por qué no puede la gente llevarse mejor entre sí? Dicen, sin embargo, que cuando apuntamos a los demás con un dedo acusador, otros tres dedos nos apuntan a nosotros mismos. Me toca entonces preguntarme a mí misma: ¿He hecho hoy algo para aportar a la solución, aunque solo sea aquí en mi barrio? La mentalidad de que no hay remedio y todo esfuerzo es inútil no solo es derrotista, sino que nos priva de la dicha de vivir.
Mi amiga Margarita nos relata enseguida un episodio que vivió en su edificio de apartamentos:
«En el edificio en que vivo tenemos un wasap entre los residentes. Lo empleamos para hacer anuncios, vender cosas y a veces para ventilar rabias o quejas. Hace unos días más de una decena de personas se enojaron por una opinión que alguien expresó en el chat. Se dijeron entre ellas cosas muy feas, fuertes y ofensivas.
»Lo ocurrido me molestó y me afligió profundamente. Hasta pensé en retirarme del grupo.
»De pronto me invadió un sentimiento de que no estaba bien hacer eso y que debía expresarlo en el wasap, en el cual no participo mucho.
»Así pues, pedí a Dios que me ayudara a hablarles con cariño y cortesía a personas que no conozco o que no reconozco pese a que a veces quizá tomamos juntas el ascensor.
»Escribí que era triste tratarnos así, que nos necesitábamos unidos, que ya hay mucha violencia y agresividad en las calles. Asimismo, que al volver a casa después de una larga jornada necesitamos encontrar un refugio de amor entre nosotros. Expresé también que hablarnos con respeto y cariño generaba una sensación de seguridad y protección en el edificio.
»Esperaba encontrarme con una andanada de respuestas groseras o irónicas… Pero no; hubo un silencio generalizado y varios me gusta. Agradecí por esos e interpreté que el silencio era señal de respeto. Es decir que el tema estaba ya zanjado.
»Percibí que el Señor estaba obrando, queriendo restaurar esos corazones. Ayer difundí en nuestro grupo de wasap una frase motivacional y agradecí a todos por ser tan buenos vecinos. Esa vez más personas pusieron me gusta y dos de ellas nos desearon buen día a todos. ¡Algo inédito!
»Aunque fui tímida, me alegré de haber ofrecido una alternativa a las críticas agresivas. Una vez más, un poquito de amor cunde mucho».
Si bien Margarita fue breve en su intervención, elegir con acierto las palabras que usó para distender una situación potencialmente conflictiva entre los inquilinos de su edificio, exigió una cuota de valor y de esfuerzo. Me recuerda el proverbio: «La respuesta amable calma el enojo» (Proverbios 15:1). Sally García
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Muchos hombres fracasan porque no ven la importancia de ser bondadosos y corteses con las personas que dirigen. La bondad hacia todos siempre vale la pena por sí sola. Además, es un placer ser bondadoso. Charles M. Schwab
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El bondadoso es comprensivo y afable con los demás. Se muestra considerado con los sentimientos ajenos y es cortés en su comportamiento. Es de naturaleza servicial. La bondad perdona las debilidades y faltas ajenas. La bondad se reparte a todos, a los adultos mayores y a los jóvenes, a los animales, a los de estrato más bajo y a los de más alto. Ezra Taft Benson
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La cortesía es tan característica de un caballero como lo es el valor. Theodore Roosevelt
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A mi juicio, la verdadera grandeza de una persona es evidente por la manera en que trata a quienes no está obligada a tratar con cortesía y bondad. Joseph B. Wirthlin
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Todas las puertas se abren a la cortesía. Thomas Fuller
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Un árbol se conoce por sus frutos; un hombre, por sus obras. Nunca se pierde una buena acción. Quien siembra cortesía cosecha amistad, y el que planta bondad recoge amor. San Basilio
Publicado en Áncora en mayo de 2026.
1 David Mathis, Practicing Politics as Former Fools, Desiring God, 29 de agosto de 2008, https://www.desiringgod.org/articles/practicing-politics-as-former-fools
2 Jesús Salazar, «How Showing Courtesy Can Lead to Success», Medium, 21 de noviembre de 2020, https://medium.com/afwp/how-showing-courtesy-can-lead-to-success-8a7477f409cd
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