Necesitamos un bote de mayor tamaño
Max Lucado
El apóstol Pablo es el autor del pasaje del libro de Filipenses que dice «Por nada estéis angustiados». Si había alguien con motivos para estar angustiado, era Él. Cuando escribió esas palabras era un anciano cansado que llevaba tres décadas como misionero. Estaba recluido en una prisión romana y sabía bien lo que significaba ser cristiano. Al leer la carta escrita desde la celda de una cárcel, uno se podría llevar la impresión de que acababa de llegar a un balneario en Jamaica. No hay queja alguna, ni reproche, ni siquiera una expresión que denotara temor. Pero manifestaba su gratitud a Dios y exhortaba a sus lectores a hacer lo mismo: «Regocijaos en el Señor siempre».
Duración del video [en inglés]: 28:36 minutos.
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