Mirar hacia el futuro con esperanza
Recopilación
[Looking to the Future with Hope]
Cuando cumplí 60 años, hice un examen introspectivo. Estaba claro que no había logrado todo lo que podía o debería haber logrado hasta ese momento. ¿Significaba eso que yo era un fracasado? Un poco más adelante respondo a esa pregunta.
Habían cambiado varias cosas en mi vida, y me encontraba en un punto, tanto geográfica como profesionalmente, que distaba mucho de las aspiraciones que había abrigado. Aunque no estaba descontento, tampoco me sentía del todo satisfecho con las circunstancias. Tenía la impresión de estar en medio de un mar en calma, sin viento que inflara las velas, rodeado de monótonas extensiones de océano por los cuatro costados. Aunque divisaba el horizonte, no me servía de mucho. No era capaz de decidir hacia dónde dirigirme. Y aunque hubiera podido, no tenía medios para impulsarme. ¿Cuál era mi misión en la vida? ¿Cómo podía averiguarlo?
Durante toda mi vida adulta me había dedicado a lo que consideraba que era el designio de Dios para mí. Había estado bastante convencido de cuál era ese designio; sin embargo, ahora me encontraba con que la situación había cambiado radicalmente. Me había preparado para grandes cosas, que a esas alturas parecían solo un sueño imposible.
Al reflexionar sobre mi vida y la de otros, me di cuenta de que hay personas que la mayoría consideramos grandes, no necesariamente porque aprobemos todo lo que dijeron o hicieron, sino por el impacto que tuvieron. En algún aspecto, es innegable que su vida y sus logros fueron grandes. En vista de eso, ¿cabe afirmar que esas personas —relativamente pocas— fueron las únicas que cumplieron su destino? Y para el caso, ¿existe el destino? ¿Debe la vida de por sí hacer que nos sintamos realizados? ¿Es imperioso que al final nos sintamos satisfechos? ¿Es esa la finalidad? ¿O hay otros factores que entran en juego?
San Pablo escribió: «Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres» (1 Corintios 15:19). Yo antes, cuando meditaba en ese versículo, lo hacía desde la perspectiva de Pablo en el siglo I. Todos sabemos que los primeros cristianos —a quienes Pablo se dirigía en sus epístolas— enfrentaron mucha persecución. Su intención era hacerles ver que su breve vida aquí no era la última palabra ni todo lo que cabía esperar.
Con frecuencia se compara la vida con una escuela. Recuerdo que, como muchos de mis compañeros de clase, yo me quejaba de estar encerrado en el colegio cuando lo que quería era lanzarme a la vida. Sin embargo, el colegio no debía entenderse como la culminación de nuestra vida. Ese no era nuestro destino. Se trataba simplemente de un centro de preparación, una oportunidad de obtener conocimientos y aptitudes que emplearíamos más tarde.
Esta vida es apenas una etapa. Naturalmente, debemos sacarle todo el provecho posible; pero si no tenemos nada que podamos lucir salvo unas cuantas cicatrices y algo de sabiduría ganada con gran esfuerzo, no debemos pensar que de algún modo hemos dejado de alcanzar nuestro destino.
A la luz de todo esto, ¿qué se espera, entonces, que logremos aquí? ¿Qué quiere o qué espera Dios de nosotros en esta vida? ¿Cuál es nuestra razón de ser? Salomón lo expresó de la siguiente manera: «Teme a Dios y cumple Sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre» (Eclesiastés 12:13).
Aunque seamos todavía una obra inacabada, si somos capaces de mirarnos en el espejo y afirmar con sinceridad que procuramos vivir de esa manera, estamos haciendo lo que se espera de nosotros. Nuestro destino es hacer de eso una realidad. Phillip Lynch
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Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que Él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá y no tardará». Hebreos 10:36,37
Si has estado orando por algo en tu iglesia —o en tu corazón— y parece que Dios está en silencio, recuerda esto:
La demora no es una negativa.
Solo porque la respuesta aún no ha llegado, no significa que Dios no escucha. Simplemente significa todavía no.
En parte, la madurez espiritual es aprender la diferencia entre no y todavía no. Entre una puerta cerrada y una que tarda en abrirse. […]
En muchos casos, la demora de Dios es una prueba, no para exponer debilidad, sino para crear resistencia. Todos pueden esperar una vez. La fe aumenta cuando no dejas de confiar la cuarta, la quinta y la quincuagésima vez.
Tal vez oraste por un avivamiento y no has visto el fruto.
Tal vez pediste a Dios que remediara una división en tu iglesia o que restaurara una relación que todavía está fracturada.
Tal vez tienes una idea que todavía no se hace realidad. En esas temporadas, Dios no te ignora. Hace que te desarrolles.
La prueba revela lo que en realidad hay en el interior, y te recuerda quién está a tu lado. Dios se vale de la espera para profundizar tu dependencia, para recordarte que el apostolado sigue Su programa, no el tuyo.
Es posible que sientas cansancio o que estés a punto de rendirte. Pero no has terminado y Dios tampoco.
Su promesa sigue en pie.
Puedes continuar por más tiempo porque Dios está contigo. Te dará las fuerzas para proseguir cuando se agoten tus propias fuerzas.
Recuerda, no eres un fracaso hasta que te rindes. Sigue fiel en la espera. Aquel que te llamó cumplirá; en el momento que Él considere ideal. Pastors.com1
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La mayoría de las personas entienden la esperanza como meras ilusiones, como en esta frase: «Espero que suceda algo». Eso no es lo que se entiende por esperanza en la Biblia. La definición bíblica de esperanza es una expectativa segura. La esperanza es una firme certeza respecto a lo que no está claro y lo desconocido (Romanos 8:24-25; Hebreos 11:1, 7). La esperanza es un componente fundamental de la vida de los justos (Proverbios 23:18). […] Los justos que confían o ponen su esperanza en Dios recibirán ayuda (Salmo 28:7), y no serán confundidos, avergonzados o decepcionados (Isaías 49:23). Los justos, que tienen esta confiada esperanza en Dios, tienen una confianza general en la protección y la ayuda de Dios (Jeremías 29:11) y están libres del temor y de la ansiedad (Salmo 46:2,3). […]
La esperanza se produce cuando tenemos aguante en medio del sufrimiento (Romanos 5:2-5), […] Las promesas confiables de Dios nos dan esperanza (Hebreos 6:18,19), y podemos enorgullecernos de esta esperanza (Hebreos 3:6) y demostrar gran denuedo en nuestra fe (2 Corintios 3:12). […] Junto con la fe y el amor, la esperanza es una virtud perdurable de la vida cristiana (1 Corintios 13:13), y el amor nace de la esperanza (Colosenses 1:4,5). La esperanza produce gozo y paz en los creyentes por el poder del Espíritu (Romanos 12:12; 15:13). Got Questions2
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«Esto no era parte del plan».
Susurré esas palabras en un cuarto de hotel en China. Mientras mi marido y yo sosteníamos en brazos a nuestra hija recién adoptada, nos dimos cuenta de que sus necesidades físicas eran mucho más graves de lo que habíamos pensado en un principio.
No entendía lo que Dios estaba haciendo. No me sentía preparada para ser la madre de una niña con necesidades especiales. De pronto, mi historia había cambiado. Tenía muchas preguntas, pero no había respuestas.
¿La niña iría al colegio?
¿Quién la cuidará cuando yo ya no esté?
¿De verdad puedo hacer esto?
Soy una persona que planifica, así que me encanta tener respuestas porque quiero estar preparada. Sin embargo, con la adopción de nuestra hija, Dios me enseñó que la certeza no se encuentra en mis planes ni en predecir el futuro. Incluso ahora, sigue enseñándome, porque cuando mi historia da un giro, a menudo me apresuro a cuestionar la bondad de Dios.
A nuestra hija le ha ido muy bien y ha mejorado en estos últimos años, pero algunos aspectos de su futuro todavía son desconocidos. ¿Alguna vez vivirá por su cuenta? ¿Qué cuidados necesitará dentro de tres años, o 10, o 20? A pesar de la incertidumbre, la bondad de Dios nunca la ha abandonado ni a ella y ni a nuestra familia; y sé que nunca lo hará.
Probablemente tu vida también ha cambiado con los años. Tal vez solo quieres saber qué esperar. Sin embargo, aunque no pueda decirte cómo será tu futuro, puedo decirte quién tiene en Sus manos tu futuro.
La historia de Moisés nos demuestra que la bondad de Dios no está forzosamente vinculada a nuestros planes, sino a Su gloria. Antes de dirigirse hacia la tierra prometida con los israelitas, Moisés le dijo a Dios: «Te ruego que me muestres Tu gloria» (Éxodo 33:18). Dios respondió: «Voy a hacer que todo Mi bien pase delante de ti, y delante de ti voy a proclamar Mi nombre, que es EL SEÑOR» (Éxodo 33:19).
La gloria de Dios está vinculada a Su bondad, y la bondad de Dios está atada a Su nombre, que revela Su carácter. Moisés tuvo un encuentro con el Señor junto a la zarza ardiente (Éxodo 3:15), y aun en medio de las plagas y en el peregrinaje por el desierto, Dios continuó siendo bueno con Moisés y Su pueblo, Israel. Y Él continuará siendo bueno contigo y conmigo.
Quizá Dios nos lleve por una senda por la que no planeamos pasar, pero Él nunca nos deja. Moisés no necesitaba un plan detallado antes de dirigirse a la tierra prometida; necesitaba recordatorios de la bondad de Dios. ¡Y la bondad de Dios pasó delante de Moisés! Lo único que Moisés debía hacer era apoyarse en esa bondad, y nosotros también debemos hacerlo.
La vida no viene con un mapa, pero sí viene con una promesa: Si seguimos a Dios, Su bondad nos seguirá todos los días de nuestra vida (Salmo 23:6).
Señor, no conozco el futuro, pero Tú sí lo conoces. Ayúdame a descansar en Tu bondad que tiene sus raíces en Tu carácter a medida que confiadamente voy a lo que has planeado para mí. En el nombre de Jesús, amén. Sarah Frazer3
Publicado en Áncora en septiembre de 2026.
1 God’s Delays Aren’t Denials, pastors.com, https://www.pastors.com/free-resources/gods-delays-arent-denials
2 «¿Cuál es la esperanza del cristiano?» gotquestions.org, https://www.gotquestions.org/Espanol/esperanza-biblia.html
3 Sarah Frazer, Resting in God’s Goodness When Your Story Shifts, proverbs31.org, 1 de noviembre de 2025, https://proverbs31.org/read/devotions/full-post/2025/11/01/resting-in-gods-goodness-when-your-story-shifts
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