El día que me hice hombre
Peter W. Chin
Hay un tiempo para el lamento y un tiempo para que el lamento cese.
«La fe no es un ejercicio de respiración para hacernos sentir más en paz de un modo marginal en medio de la distracción moderna. Es algo firme que nos permite mirar un vacío oscuro y atravesarlo sin miramientos. La fe fue hecha para la adversidad, el sufrimiento, el temor y la enfermedad, para noches como aquella…»
Leer el artículo [en inglés] aquí.
Artículos recientes
- Un llamado a recordar
- Nunca se trató solo del pozo
- Triunfo en épocas de prueba
- La parábola de los dos deudores
- Como renovar la mente y transformar nuestra vida
- Por qué importan los pensamientos
- Cómo hacer discípulos de los nuevos creyentes
- Reflexiones para el Viernes Santo
- La conversión de un procónsul romano
- Testigos oculares