Jamás lo olviden: ¡No han caído en el olvido!
Daniel Henderson
Ojos que no ven, corazón que no siente. Tal aseveración suena vulgar. No intento ser hiriente. No obstante, es un hecho: las relaciones y rutinas humanas pueden llegar a ser «poco memorables». Con el correr del tiempo muchas de nuestras relaciones se deterioran a consecuencia de que «ojos que no ven, corazón que no siente». Ciertamente, puede ser algo duro y desalentador. Más de una vez nos hemos decepcionado al descubrir que algunas amistades que considerábamos auténticas, sólidas y duraderas se volvieron distantes, superficiales y finalmente inexistentes. No obstante, con el Señor, eso nunca sucede.
(Leer el artículo [en inglés] aquí.)
Artículos recientes
- La parábola de los dos deudores
- Como renovar la mente y transformar nuestra vida
- Por qué importan los pensamientos
- Cómo hacer discípulos de los nuevos creyentes
- Reflexiones para el Viernes Santo
- La conversión de un procónsul romano
- Testigos oculares
- La resurrección de Jesús (2ª parte)
- Encuentra la Salvación gracias a un folleto
- La resurrección de Jesús (1ª parte)