A favor de un cambio radical
Tsh Oxenreider
Este año dos de mis hijos empezaron a asistir al colegio. Ello de por sí no es gran noticia, pero había jurado educar a mis hijos en casa. Así y todo me siento feliz —aunque un poco renuente— de enviarlos a un colegio en vez de educarlos en el hogar.
Desde mi adolescencia y durante los primeros años como madre nunca, ni en un millón de años, habría imaginado que enseñaría a mis hijos en casa. Soy el resultado de la educación pública y jamás imaginé que elegiría otro método.
Pero al mudarnos a otro continente, tomamos la decisión de enseñar a los niños por nuestra cuenta. Los colegios de la ciudad del Medio Oriente en que vivíamos no enseñaban en inglés y la escuela de la localidad era un poco peligrosa. Como resultado opté por la educación en el hogar. Con el paso del tiempo descubrí sus numerosos beneficios.
El punto de mi artículo no es enumerar los beneficios y las desventajas de los métodos de enseñanza. Es sobre atreverse a hacer lo desconocido.
(El artículo entero [en inglés] se encuentra aquí: http://www.incourage.me/2012/10/hands-up-for-the-loop-de-loop.html)
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