Enamorados de una vida que no tenemos
Greg Morse
El secreto de la felicidad, afirman sabiamente algunos, es desear lo que ya se tiene.
Cuántos de nosotros podemos identificarnos con el personaje de C.S. Lewis en Shadowlands (tierras de penumbra): «Sabes, ya no quiero estar en otro lugar. No espero que suceda nada nuevo… no espero nada tras la próxima esquina ni más allá de la colina. Ahora me basta con estar aquí.»
Por el contrario, el descontento proviene de anhelar una vida que no tenemos. Solamente si sucede esto o aquello o lo demás allá, estaré satisfecho. Los amores más fáciles son los que no tenemos. Cuanto más miramos el jardín del vecino, más verde se ve. Si confináramos nuestros deseos a nuestros dominios seríamos más felices. Amaríamos más la vida que nos ha tocado.
(Leer el artículo o escuchar el audio aquí [en inglés].)
Artículos recientes
- Revístanse de mansedumbre
- Fe en la madurez
- El Dios de la Biblia es amor
- En defensa de los pobres
- La parábola del administrador injusto
- Fe para vencer
- Cómo afrontar los desafíos que surgen en nuestra vida de fe
- Cuando Dios no nos concede los deseos de nuestro corazón
- Tener más de Su luminosidad
- ¿Quién maneja los hilos?