Relaciones con los demás
De la serie «Una vida más feliz»
[Relations with Others]
El tema de fondo
La vida consiste en establecer relaciones. En el transcurso de la vida, iniciamos relaciones con personas en muchos niveles diferentes, como por ejemplo con los hijos e hijas, amigos, vecinos, progenitores, compañeros de trabajo, clientes y consejeros. Para los cristianos, el punto de partida para establecer vínculos es entender que toda persona ha sido creada a la imagen de Dios y merece dignidad y respeto. Nuestro deber y llamamiento es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:31) independientemente de la etnia, sexo, religión, nacionalidad o posición social.
Cuando preguntaron a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?», Su respuesta fue narrar la historia del buen samaritano (Lucas 10:25–37). En esa parábola se comparan las respuestas de la gente a un hombre necesitado, y Jesús termina la historia con esta pregunta: «¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» La respuesta fue: «El que tuvo misericordia de él». Entonces, Jesús dijo: «Ve y haz tú lo mismo» (Lucas 10:36,37).
Eso plantea una pregunta que debemos considerar: ¿Cómo vemos a los demás? ¿Los vemos como «los otros» para ignorarlos o pasar de largo? ¿Los vemos críticamente tomando nota de los aparentes defectos, faltas y carencias, o vemos la bondad y la maravilla de la creación de Dios en las personas? Cómo tratamos a las personas y nuestra capacidad de darles el amor de Dios empieza con la manera en que las vemos.
Si nos preocupamos de verdad por los demás, debemos mostrarles nuestro interés y aprecio. Necesitamos acercarnos a la gente con el entendimiento de que cada persona tiene una historia y que lleva cargas y enfrenta dificultades.
Sé amable. Cada persona con la que te encuentras está librando una batalla difícil.
El punto de partida para cultivar relaciones
Aprender a comunicarse bien con los demás y establecer relaciones empieza con nuestra relación y comunicación con Dios.
En el cambiante mundo de hoy, cada vez más complejo, acelerado e interconectado, son muchas las personas atrapadas en una frenética carrera por alcanzar el éxito o mantenerse a flote económicamente. A menudo disponen de poco tiempo para reflexionar sobre asuntos que se consideran abstractos como el sentido de la vida o el destino eterno de su propia alma.
Pero con el paso de los años suelen descubrir que las presiones de la vida y los esfuerzos por cumplir todos sus compromisos las han llenado de estrés y ansiedad, no de paz y satisfacción. Su vida privada se suele resentir, ya que les falta tiempo para estar con su familia y amigos o cultivar relaciones duraderas.
Cuando sobreviene una crisis o una tragedia —un accidente, una enfermedad grave, una muerte en la familia, una gran pérdida personal de uno u otro tipo—, todos los logros y bienes de este mundo poco ayudan a infundir o devolver esperanza. En esos momentos, la gente suele entender que los auténticos valores de la vida —amor, razón de ser y destino eterno— son los que de verdad importan.
La Biblia nos enseña que Dios es un Padre amoroso; ama a cada ser humano. Dios no es un ser distante y desinteresado; actúa como Persona y se relaciona con Su creación. Se interesa por cada uno de nosotros individualmente.
A los cristianos, Dios nos ha llamado a entregar Su amor a otros, comunicarnos, cultivar relaciones afectivas, y manifestar interés en los demás y hacerles ver que Dios los ama. Conéctate
¿Quién es nuestro prójimo?
Nuestro prójimo es cualquier persona que se encuentre cerca y a quien podamos ofrecer el amor de Dios. Somos llamados no solo a amar a los que son similares a nosotros o con quienes nos sentimos cómodos, sino a todos los que Dios pone en nuestro camino. De hecho, Jesús dijo: «Yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en los cielos. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto» (Mateo 5:44–48). Dios manifiesta amor a todas las personas (Juan 3:16–18; 2 Pedro 3:9). Como Sus hijos (Juan 1:12), somos llamados a hacer lo mismo. GotQuestions.org1
Claves para mejorar las relaciones
¿Quieres conocer la clave para tener mejores relaciones? Debes aprender a servir.
El egocentrismo es la raíz de la mayoría de los problemas en las relaciones. Debes abordar otras cuestiones, pero casi siempre la raíz es el egocentrismo. Queremos lo que queremos, cuando lo queremos. Ninguno de los dos cederá, y eso causa conflictos.
Por esa razón, necesitas alejarte de tu perspectiva y aprender a servir a otros. Servir a otras personas te cambia, y por el camino, cambia tus relaciones.
Una de las mayores enseñanzas que Dios quiere que aprendas mientras estás en este planeta es a ser desinteresado. Es un curso que se estudia toda la vida. […] Puedes aprender a ser abnegado. ¿Cómo? Es sencillo en realidad: Copia a Jesús. Jesús lo expresa así: «Tu actitud debe ser como la Mía, pues Yo, el Mesías, no vine a que me sirvieran, sino a servir, y entregué Mi vida como rescate de muchos» (Mateo 20:28).
La próxima vez que leas sobre la vida de Jesús en la Biblia, nota cómo trató a los demás. Fíjate en que siempre puso a los demás antes que a Sí mismo. Cuando imitas Su actitud, no vives para tu beneficio, sino para el beneficio de los demás. En los evangelios, Jesús mostró esto de manera constante. […]
Esto dice la Biblia acerca de servir generosamente: «Si tú sirves a Cristo con esa actitud, agradarás a Dios y también tendrás la aprobación de los demás» (Romanos 14:18). Rick Warren2
Una lista de las palabras más importantes en nuestra comunicación con los demás
- Las cinco palabras más importantes: «Reconozco que me he equivocado».
- Las cuatro palabras más importantes: «Hiciste un excelente trabajo» o «Estoy orgulloso de ti».
- Las tres palabras más importantes: «¿Qué opinas tú»?
- Las dos palabras más importantes: «Te quiero».
- La palabra más importante: «Gracias».
- Otra palabra muy importante: «Nosotros».
- La palabra menos importante: «Yo». Anónimo
Sé generoso con el elogio y prudente con las críticas.
Claves para la comunicación con los demás
Algunas personas fueron educadas desde la niñez en la creencia de que mostrar los sentimientos o hablar mucho de ellos es señal de debilidad. Por consiguiente, nunca desarrollaron la habilidad de tener conversaciones relevantes con otra persona, o de hablar abiertamente con alguien.
Otros pueden temer que quede al descubierto lo que sienten o piensan. No quieren correr el riesgo de que alguien los rechace u ofenda si no está de acuerdo con ellos. Algunos creen que no tienen mucho que ofrecer o no consideran que sus ideas sean valiosas. Tienen un concepto muy bajo de sí mismos, y como resultado, se guardan sus comentarios y rehúyen expresar lo que sienten.
Esas reservas y temores pueden entorpecer nuestras comunicaciones con otros y evitar que avancemos a niveles más profundos, con más sentido. Si quieres salir al encuentro de la gente, y manifestarle amor e interés, es importante que hagas tu parte para ayudarla a comunicarse. «Como aguas profundas es el propósito en el corazón del hombre, pero el hombre de entendimiento logrará extraerlo» (Proverbios 20:5).
Una manera de hacerlo es indagar con delicadeza e invitar a hablar haciendo preguntas que muestren tu interés en esa persona y que te importa. Luego, escucha lo que diga y piensa en cómo puedes demostrarle que comprendes y que lo que siente y piensa es importante. Cuando sea difícil, recuerda que cada persona es una creación de Dios única, es valiosísima y Dios se interesa tanto por ella que dio a Su único hijo para su salvación y reconciliación (Juan 3:16).
En muchos casos, es provechoso que las personas hablen de lo que experimentan, incluso si no hay una solución evidente para el problema o cuestión. Los cristianos también podemos ofrecer oración por la gente y por los asuntos que le preocupan. «Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres. […] Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador» (1 Timoteo 2:1–4). Tesoros
Reflexionemos...
Cuatro de los diez mandamientos tienen que ver con nuestra relación con Dios, mientras que los otros seis tienen que ver con nuestra relación con las personas. Pero los diez son acerca de las relaciones. Rick Warren
Si vamos a amar a nuestro prójimo, antes de hacer algo debemos ver a nuestro prójimo. Con nuestra imaginación y con nuestros ojos —es decir, como los pintores—; no solo debemos ver su rostro, sino la vida detrás y en el interior de su rostro. He aquí el amor que constituye el marco en que vemos al prójimo. Frederick Buechner
Recuerda que el mundo no es un patio de recreo, sino un aula. La vida no se trata de unas vacaciones, sino de una educación. Una enseñanza eterna para todos nosotros: enseñarnos a amar mejor. Barbara Jordan
Lo que dice la Biblia…
Por eso, anímense y edifíquense unos a otros. 1 Tesalonicenses 5:11
Servirse unos a otros por amor. Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» Gálatas 5:13,14
Recuérdales a todos […] estar dispuestos a hacer lo bueno: a no hablar mal de nadie, sino a buscar la paz y ser respetuosos, demostrando plena humildad en su trato con todo el mundo. Tito 3:1–2
Publicado en Áncora en abril de 2025.
1 “Who is my neighbor, biblically speaking?” GotQuestions, https://www.gotquestions.org/who-is-my-neighbor.html
2 Rick Warren, “The Key to Improving Your Relationships,” PastorRick.com, 12 de noviembre de 2019, https://pastorrick.com/the-key-to-improving-your-relationships/