tfionline Iniciar sesión

Agosto 9, 2022

Echar toda nuestra ansiedad sobre el Señor

Recopilación

[Casting All Our Cares on Him]

¿Te has cansado de luchar una y otra vez con las mismas antiguas preocupaciones? ¿Se ha agravado al punto en que empieza a ser un peso para ti? La primera epístola de Pedro 5:7 (NVI) dice: «Depositen en Él toda ansiedad, porque Él cuida de ustedes». Lanza esa ansiedad sobre el Señor y deja que Él lleve tus cargas. ¡Jesús dijo que podíamos dejarle a Él todas nuestras preocupaciones porque Él se interesa por nosotros! No nos pasa nada que no podamos echarlo sobre el Señor.

Se puede describir una carga de muchas maneras. En primer lugar, una carga podría ser algo que te preocupe mucho o que sea causa de arduo trabajo. […] La preocupación y el estrés; echa esas cargas y preocupaciones sobre Jesús, porque Él cuida de ti. Deja que Dios se encargue de esa situación, que pronto te enviará Su favor.

En segundo lugar, una carga puede ser tan pesada que sea difícil de llevar mental y físicamente; la enfermedad de alguien que amas mucho o tal vez el enfermo seas tú. Quizás esa enfermedad sea incurable. Ver sufrir a un ser querido podría ser más de lo que puedes soportar. El Señor quiere que eches sobre Él esas preocupaciones.

En 1 Pedro 5:7, esas palabras fueron escritas para los santos de la iglesia primitiva que soportaban intenso sufrimiento y persecución extrema, no porque hubieran hecho algo mal, sino porque vivían su fe con humildad y rectitud. Pedro quería que supieran que independientemente de lo que nos pasara, pueden ser arrojadas sobre el Señor todas nuestras preocupaciones, porque Él cuida de nosotros.

En el Salmo 55:22 (NVI) David fomentó la misma clase de entrega cuando dijo: «Encomienda al Señor tus afanes, y Él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre». […]

Así pues, amigo mío, toma todo lo que te molesta y te agobia, ¡y échalo sobre un Dios amable y amoroso! Confía en lo que te digo, Dios cuida a los justos.  Annie Shear[1]

Deshacerse de las cargas

No estamos diseñados para llevar la carga de la preocupación y la ansiedad. Esa carga simplemente es demasiado para el cuerpo humano y para que la aguante el sistema nervioso central. Es posible que podamos llevarla por un tiempo, pero a la larga el cuerpo físico y la mente comenzarán a quebrantarse bajo esa presión continua. De hecho, el mundo de la medicina ha confirmado que la principal fuente de enfermedad en el hemisferio occidental es el estrés y la presión. En términos sencillos, el hombre no está creado para llevar presiones, estrés, ansiedades y preocupaciones; por esa razón, el cuerpo se enferma cuando soporta demasiado tiempo esas influencias negativas. […]

Pero, ¿exactamente qué problemas y preocupaciones debemos arrojar sobre los hombros del Señor? El apóstol Pedro dice que echemos toda nuestra preocupación sobre Jesús. Merimna, el término empleado en griego, significa ansiedad. Sin embargo, en principio describía toda aflicción, dificultad, desgracia, problema o circunstancia complicada que surja como resultad de problemas que tenemos en la vida. Podría referirse a problemas económicos, matrimoniales, relacionados con el trabajo, la familia o con los negocios, o lo que sea que nos preocupe.

¡Eso significa que cualquier cosa que nos preocupe o sea causa de ansiedad —independientemente de la razón por la que ocurrió— es lo que debemos arrojar sobre los hombros de Jesucristo!

Pedro dice que nada es demasiado grande o pequeño para hablar de ello con el Señor, porque Él «tiene cuidado» de ti. La palabra utilizada para «cuidado» viene del término griego melei, que significa estar preocupado; ser considerado; interesarse; ser consciente, notar; o dar una atención minuciosa. Pedro utiliza el término para asegurarnos que Jesús se preocupa por nosotros y por lo que nos acongoja. En realidad, Él da una atención meticulosa a lo que nos ocurre. Le interesan todas las facetas de nuestra vida.

No tienes que llevar todo el peso del mundo sin ayuda. Jesús te ama mucho y se interesa tanto por ti y las dificultades que enfrentas hoy, que te dice: «Entrégame todas esas cargas. ¡Deja que Yo las lleve para que quedes libre!»

Si arrastras preocupaciones e inquietudes sobre tu familia, tu negocio, tu iglesia o cualquier otro aspecto de tu vida, por qué no te detienes ahora mismo y dices: «Jesús, hoy te entrego todas estas preocupaciones. Echo mi carga sobre Ti, ¡y te doy gracias por liberarme!»  Rick Renner[2]

Dios lo sabe y le importa

Dios es un padre bondadoso, amoroso y compasivo. Te ama más de lo que llegarás a entender. Dios te ama más de lo que puedas comprender. Dios es amor, y te creó para amarte. Te demuestra Su amor en todo lo que hace, y la compasión es Su cualidad más sobresaliente. Dios es un padre comprensivo.

Salmo 103:13[3] dice: «Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos». Él se preocupa compasivamente por todo en tu vida.

La mayoría de los discípulos eran pescadores profesionales. Un día, cuando pescaban [en el lago] Jesús estaba cansado, así que se recostó en un extremo de la embarcación y se durmió. Llegó una tormenta, la que no debería haber preocupado a los discípulos. Al ser pescadores, estaban acostumbrados a las tormentas. Sin embargo, esa debió haber sido grande, pues se asustaron. La embarcación se balanceaba y se sacudía; y empezaba a entrar el agua. Los discípulos estaban desesperados y despertaron a Jesús para hacerle una de las preguntas más importantes en la vida: «Señor, ¿no te importa?»

Tú y yo le hemos hecho esa pregunta a Dios continuamente y de mil maneras: «Dios, viste el informe médico, ¿no te importa? Ves que mi matrimonio es un desastre, ¿no te importa? Ves que tenemos poco dinero en la cuenta bancaria y que debemos pagar todas las cuentas, ¿no te importa? Ves que mis hijos tienen dificultades en el colegio, ¿no te importa? Conoces el miedo que se apodera de mi mente y que no puedo deshacerme de él; ¿no te importa?»

La respuesta es que sí, a Dios le importa. En realidad, a Dios le importa más que a ti. Quiere ayudarte más de lo que tú quieres Su ayuda. Sabe qué es lo que te ayudará mucho mejor que tú. Lo sabe y le importa.

«Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque Él cuida de ustedes»[4].  Rick Warren[5]

Manera práctica de echar tus cargas sobre el Señor

Echar tus cargas sobre el Señor significa transferirle a Él la propiedad de esas cargas que ya no serán tuyas. Básicamente le das tus cargas para que las lleve Él, en vez de que las lleves tú. Es una decisión que tomas para soltar la inquietud y preocupación por el problema. Una vez que se lo das al Señor, ya no es un problema tuyo por el que debes preocuparte. […]

Tus cargas son los problemas de esta vida. Lo que te pesa o preocupa son las cargas. […] Vivimos en un mundo pecaminoso, lleno de problemas y dificultades, pero no fuimos creados para llevar nuestras cargas. Sea cual sea la situación en la que te encuentres, echa la preocupación sobre el Señor. ¡Él quiere ayudarte! […]

Una de las promesas que se encuentran en el Salmo 55:22 es que cuando echas tus cargas sobre el Señor, Él te sustentará. Sustentar a alguien significa mantener, nutrir, proveer alimento, sostener, proteger, apoyar, defender o dar los medios necesarios para vivir. […]

Para echar tus cargas sobre el Señor, empieza con la oración. Comunícate con el Señor y habla con Él de lo que pasa. Cuéntale tus preocupaciones, dile cómo te sientes. Y luego decide que le entregarás el problema. Recuerda, en realidad, ¡Él quiere que lo hagas!

Entrégale al Señor todo el peso. Dile que ahora le das esa carga, y que confías en que se encargará de ella por ti. Empieza a sentir que Su paz cubre tu corazón y mente a medida que hagas eso.

«No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús»[6]. […]

La vida mejorará a medida que continúes echando tus cargas sobre el Señor. Todos enfrentamos situaciones y padecimientos, ¡pero hay una gran fuerza y gracia que obra en la vida de los que saben cómo dejar que el Señor los sostenga!  Walk with the Wise[7]

Ven Mí y te daré descanso

¿A veces te sientes agobiado y sobrecargado? Esos son los momentos en que debes acudir a Mí. Ven a Mí sobre las alas de la oración, y Yo te sostendré.

Tus hombros no están hechos para soportar las cargas que llevas; soy Yo quien debe llevarlas. Movido por amor y compasión lo concebí así para que acudieras a Mí, y me permitieras que te sostenga y me acerque a ti[8]. Te amo; por tanto, si echas todas tus cargas sobre Mí, Yo te sostendré.

Sé hombre prudente que aprende del ejemplo de otros. Toma ejemplo de Mi siervo Martín Lutero, el cual, cuando se hallaba ante una labor demasiado grande y difícil, se retiraba y pasaba el doble de tiempo orando y en grata comunión conmigo.

Cuando Lutero se retiraba a su aposento a orar, descargaba todas sus cargas sobre Mí. Ese es el secreto del sosiego: echar toda tu ansiedad sobre Mí, sabiendo que tengo cuidado de ti, y que siempre lo haré. No permitiré que tus hombros tengan que soportar un peso que no seas capaz de llevar con Mi ayuda. Al descargar tus inquietudes sobre Mí obtendrás Mi fortaleza. Ésta se perfeccionará entonces en ti[9]Jesús

Publicado en Áncora en agosto de 2022.