Ansioso por nada
Cómo calman nuestro miedo las promesas de Dios
Steven Lee
Mientras la horrible escena se desarrollaba ante mí, con mis peores pesadillas que amenazaban hacerse realidad, sostuve a mi bebé —nacido apenas unos segundos antes— y me pregunté en silencio cómo sería criar a tres niños pequeños sin su madre.
Media docena de médicos y enfermeras se apresuraron a entrar en la habitación. La sangre se acumulaba bajo mi mujer apenas unos instantes después de dar a luz. El estado de ánimo sombrío, serio y decidido del personal médico me indicaba la gravedad de la situación. [...]
En Su misericordia, Dios escuchó mis oraciones fervientes y preservó a mi esposa. Los médicos y las enfermeras fueron increíbles, y mi mujer se estabilizó y se recuperó. Pero el miedo que sentí en esos momentos fue real, y un ejemplo extremo de los miedos que nos asedian regularmente a lo largo de la vida.
Leer el artículo [en inglés] aquí.
Artículos recientes
- El llamado a perdonar
- 4 razones para aceptar que los Evangelios son recuentos de testigos oculares
- Maravillas eternas
- Seguir la guía de Dios
- Efectos del cristianismo: trabajo y descubrimientos científicos
- La historia de una relojera que perdonó a sus enemigos
- La historia de Elías
- Cruzar la línea de meta
- 5 maneras de convertirse en un mejor seguidor de Cristo por medio de las devociones diarias
- Aceptar las etapas de la vida