La fe, la luz que te guía

enero 2, 2013

Jesús, hablando en profecía

Todos estos años he cuidado de ti con amor y ternura; no importa cuánto cambie el mundo o las circunstancias que te rodean, seguiré dándote la atención y cuidados extraordinarios y amorosos que sé que necesitas. Sin excepciones.

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Haz lo que puedas, pero confía sincera y plenamente y de todo corazón en que Yo haré lo demás. A Mis hijos les resulta demasiado fácil pensar que están confiándome todo lo demás y luego salir corriendo para tratar de hacerlo todo ellos mismos.

La confianza en Mí no es un mero estado de ánimo, sino que afecta tus actos, impregna tu actitud y se ve reflejada en tus conversaciones. Confiar en Mí es una forma de vida.

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Las impetuosas aguas del cambio se aproximan a ti como olas enormes, imponentes y quizá atemorizantes.

Deposita tu fe en Mi gran poder y al cabo de un rato te deslizarás sobre la cresta de la ola como nunca en la vida. Será una experiencia apasionante y te llenará de una alegría que te conducirá a toda velocidad a las playas del éxito y la grandeza.

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A lo largo de la historia el factor Dios ha sido determinante en la vida de quienes me amaban y deseaban servirme. Permite que el factor Dios sea también tu contrapeso.

Sea cual sea la forma en que Yo te guíe a ti o a los demás a cumplir con Mi voluntad, recuerda que Yo sigo siendo el Dios de toda carne[1], y que sigo teniendo un plan para ti y que seguiré obrando milagros por ti.

Tu fe en el factor Dios siempre será un tesoro invaluable que te conducirá a Mis milagros y a Mi plan perfecto para tu vida.

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La cita que dice: «[La oración] no tiene nada que ver con la posición del cuerpo, sino con la posición del corazón», se aplica plenamente a las épocas de cambios. Si pones tu corazón en la posición debida para concentrarte en Mi dimensión, confías en Mí, te llenas el corazón de Mis Palabras y buscas Mis instrucciones personalizadas, lo demás vendrá por añadidura.

Si te encuentras en nuevas circunstancias, confía en que estoy a tu lado. Estoy presente y soy poderoso, aun en las circunstancias más comunes, o en situaciones en las que te parezca que tú ejerces más control que Yo.

Yo he trazado el plan de tu vida y si sigues incluyéndome en tus decisiones, verás que toda senda por la que te conduzca será hermosa. Encontrarás perlas que habían estado ocultas, perlas de entendimiento y sabiduría. Encontrarás nuevas formas de llevarme a los demás. Sentirás motivación y tu vida será plena.

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Si fueras un montañista profesional, podrías tratar de escalar por tu cuenta, y a lo mejor contarías con la capacidad y destreza para llegar a la cima. De todos modos, un paso en falso o una cuerda mal sujeta podrían hacer que te precipitaras al vacío. Es por eso que hasta los escaladores más experimentados suben acompañados. Respetan la montaña. Saben que es traicionera y que no pueden depender exclusivamente de sus propias habilidades o experiencia para llegar a la cumbre.

Lo mismo ocurre con la vida y las decisiones que tomas. A lo mejor tienes gran habilidad para tu profesión o la vocación de tu vida. Te di los talentos que necesitas y puede que los hayas cultivado bien. Pero si eres prudente, siempre procurarás Mi ayuda. Soy tu guía y tu compañero en cualquier empresa o forma de vida que emprendas, y si me incluyes en tu vida cotidiana, puedes depositar plena confianza en Mi control y Mi capacidad para obrar milagros.

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La fe es un principio fundamental en una vida que se centra en Cristo. Es una cualidad hermosa que declara que confían en Mi poder y capacidad de velar por ustedes. Tener fe en Mí constituye parte de su testimonio, con ella declaran que sean cuales sean las circunstancias en que se encuentran, siguen teniendo la certeza de que Yo velo por ustedes.

Al encarar el futuro y las opciones que tienen por delante, no pierdan esa confianza en Mí y en Mis promesas que indican que he de velar por los Míos. La fe debe ser una característica inmutable de la vida cristiana y de su relación conmigo adondequiera que vayan. Su fe les infundirá la confianza que necesitan para recorrer los nuevos senderos que les tengo dispuestos. Les permitirá explorar las distintas cosas que pueden llevar a cabo en el plano físico, pero dependiendo de que al final Yo lleve a cabo lo que falte en el plano espiritual.

Sea lo que sea que hagan en el aspecto físico, hay ciertos parámetros espirituales que solo se pueden cumplir en el plano espiritual. El éxito de su futuro depende de una combinación de su fe en Mí y de los esfuerzos prácticos que hagan para generar el desenlace que me propongo. Ambas cosas son necesarias, y juntas los conducirán al éxito.

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La vida por fe no constituye un estado de vida inmóvil. Lo que significa es que has optado por confiar en que Yo generaré los resultados adecuados a medida que hagas lo que puedas en el plano físico. Vivir por fe significa que en lo más íntimo de tu ser, sabes que Yo estoy al mando y sabes que puedes contar con que Yo provea para ti pase lo que pase.

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No sofoques la llama de tu fe al esforzarte tanto por alcanzar el éxito con tus propios medios. La fe es la luz que ilumina la senda por la cual transitas; te indica a dónde ir. El hecho de aferrarte a la llama de la fe no significa que no tengas que dar los pasos necesarios por esa senda, pero te aclara el camino. La fe te consuela y brinda seguridad, por nuevo o distinto que sea el camino que recorras.

Nunca es prudente avanzar hacia lo desconocido sin tu lámpara de la fe. Tu fe en Mí y en Mis promesas que señalan que cuidaré de ti es un pilar de fortaleza para tu espíritu. Te proporciona la confianza que necesitas para lanzarte hacia el futuro, para asumir nuevos retos y para tener la disposición de explorar nuevas posibilidades y vías hacia el éxito.

Si dejas de lado tu lámpara de la fe y no te aseguras de que conserve su luz reabasteciéndola del aceite de Mi Palabra, te costará mucho más avanzar con confianza hacia el futuro. Así tropiezas más fácilmente, pues no ves con claridad los obstáculos que se interponen en tu camino. No tienes la determinación para seguir triunfante cuando te topes con dificultades.

Así que aférrate firmemente a tu lámpara de fe. Deja que tu fe en Mí sea la luz que te guíe. Si haces que su llama arda intensa y constantemente, verás que los desafíos serán más fáciles de superar, pues tu confianza en Mí será fuerte. Sabrás que camino contigo y que alumbro la senda que tienes por delante a fin de que puedas avanzar hacia el futuro de Mi voluntad para ti.

Artículo publicado por primera vez en febrero de 2010 y adaptado en enero de 2013. Traducción: Patricia Zapata N. y Antonia López.


[1] Jeremías 32:27.

 

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