octubre 22, 2026
[Serving Others]
Durante la cena del Señor en Juan 13, Jesús se levanta de la mesa y lava los pies de Sus discípulos. Es importante darse cuenta del alcance de lo que sucede en ese momento: Dios mismo está dispuesto a ponerse en una situación extrema de humildad y servidumbre. Aunque Él es su Señor (Juan 13:13), lleva a cabo esa acción humilde para manifestar dos cuestiones principales. En primer lugar, el acto de lavar los pies sirve como una ilustración de la misión primordial de Jesús: servir a la humanidad por medio de Su humilde muerte en la cruz, una muerte que nos limpia de todo pecado. En segundo lugar, Jesús quiere que Su demostración de humildad sirva de ejemplo a Sus discípulos (y a los que lean el pasaje). Al igual que Jesús, los cristianos somos llamados a servir con humildad a las personas que nos rodean. […]
Al lavar los pies de los discípulos, Jesús no solo resalta el propósito de Su venida; también busca establecer un ejemplo para que lo sigan los cristianos. Después de lavarles los pies, Jesús les enseñó, diciendo: «Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan» (Juan 13:14,15). Jesús dejó claro que esa es la actitud de humildad que Sus seguidores deben tener cuando se relacionen con las personas a su alrededor. Los cristianos […] deben servir a la comunidad.
Al igual que Jesús (Dios mismo) estuvo dispuesto a humillarse a Sí mismo al convertirse en hombre, a servir al lavar los pies de los discípulos y a morir en la cruz por nosotros, al ser Sus seguidores necesitamos dejar de lado nuestros deseos y ambiciones egoístas y buscar el beneficio de los demás. Planetshakers1
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Damos gloria a Dios al poner nuestros dones al servicio de los demás. Todos hemos sido diseñados por Dios de manera única; tenemos talentos, dones, destrezas y habilidades. Tus tendencias y aptitudes no se deben a un accidente. Dios no te dio habilidades para propósitos egoístas. Se entregaron para beneficiar a otros, de la misma manera que a otros se les dieron habilidades para tu beneficio. La Biblia dice: «Dios, de Su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros. […] ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A Él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén» (1 Pedro 4:10,11). Rick Warren
La doctrina de servicio
Trabajar de camarera es un desafío. Lo sé; lo hice por años. En nuestra cultura, servir mesas está solo un poco por encima de recolectar la basura, con el debido respeto a los recolectores de basura. Es un empleo honrado, pero hay que reconocerlo, no te tratan con mucho respeto. Se trabaja muchas horas. Es exigente físicamente. Las personas pueden ser difíciles y míseras las propinas. Incluso con todo eso, el mayor desafío es el de la autoestima.
Atender a alguien es el ejemplo más sencillo de servicio. Me hizo pensar en la dinámica del servicio. Estas son algunas definiciones de «servir» del diccionario de la lengua española (DLE): «estar al servicio de alguien» y «estar sujeto a alguien por cualquier motivo haciendo lo que él quiere o dispone». Y el «servicio» se define como «acción y efecto de servir», ser de ayuda, contribuir al bienestar de otros. Además, el diccionario dice que «servicio» viene del latín servitium (esclavitud, servidumbre), la condición de un esclavo.
El servicio implica que hay una falta, una necesidad. Una mesera sirve porque alguien tiene hambre. En cierto modo, en todo el servicio se reconoce que vivimos en un mundo que no funciona bien, permeado de la idea de que «no es suficiente»: que no hay suficiente comida, tiempo, dinero, amor, atención. Las variaciones de este tema son infinitas y todos lo han vivido.
Nos encontramos en un mundo de carencias, rodeados de necesidades no satisfechas y de heridos ambulantes como nosotros. Sin embargo, incluso los más pobres entre nosotros tienen algo que ofrecer, ya sea una sonrisa, una palabra amable, o cinco panes y dos peces pequeños. El más pequeño acto de servicio va dirigido a poner un parche en un agujero del universo que habitamos.
Servir a otros es un voto a la esperanza. […] Confiamos en que tendremos suficiente tiempo, talento, o valoramos servir y aun así tener satisfechas nuestras necesidades. Sobre todo, servir a otros es un voto de confianza en el Creador del universo, reconocer que Él proveerá a medida que nos entregamos. […]
En Lucas 9, Jesús estuvo rodeado de miles de personas hambrientas. Los recursos disponibles eran mínimos […] cinco panes y dos peces.
Jesús estaba agradecido por lo que tenía. Lo levantó hacia el cielo con una oración de agradecimiento. Creyó y confió en que Su Padre en los cielos tenía la capacidad y el deseo de dar lo que hacía falta. Y entonces ocurrió el milagro. Siguió entregando los alimentos. Jesús y Sus discípulos sirvieron a 5000 personas. En una traducción dice que todos comieron hasta saciarse y que al recoger las sobras se llenaron doce canastas grandes.
El relato de los panes y los peces muestra la abundancia que Dios nos ofrece cuando nos acercamos a Él con gratitud y confianza. Así vivió Jesús, confiando, sirviendo. Vayamos y hagamos lo mismo. «Porque, ¿quién es más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No lo es el que está sentado a la mesa? Sin embargo, Yo estoy entre ustedes como uno que sirve» (Lucas 22:27). The High Calling2
Sírvanse por amor los unos a los otros
En la epístola a los Gálatas, el apóstol Pablo escribió: «Sírvanse por amor los unos a los otros» (Gálatas 5:13). ¡Eso es bastante difícil! A uno generalmente no le gusta ser tenido por siervo. Puede que no nos importe servir y atender a ciertas personas —por ejemplo, a nuestro jefe o a nuestros clientes—, pero nos cuesta imaginarnos en una situación de servir humildemente a otros.
Es más fácil pensar en servir a Dios, porque en todo sentido es majestuoso y superior a nosotros, los seres humanos. Puede ser más natural decir a un Dios omnisciente, omnipresente y omnipotente: «Señor, te serviré», que adoptar una postura de servicio a nuestros semejantes.
En la Biblia hay muchos versículos que nos enseñan a poner a otros por encima de nosotros mismos. «No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos» (Filipenses 2:3). «Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente» (Romanos 12:10). «Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo» (Gálatas 6:2).
Jesús dijo que no vino «para ser servido, sino para servir» (Marcos 10:45), lo que significa que Jesús mismo fue un siervo. Jesús «se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos» (Filipenses 2:7). Si Jesús nos amó tanto que estuvo dispuesto a asumir la condición de siervo para nuestra salvación, ¿cuánto más deberíamos imitar Su ejemplo y servirnos con Su amor unos a otros?
La Biblia dice que «Cristo sufrió por ustedes y les ha dado ejemplo para que sigan sus pasos» (1 Pedro 2:21). Y Jesús dijo: «Como el Padre me ha enviado, así también Yo los envío» (Juan 20:21). Su Padre lo envió en calidad de siervo. Jesús tuvo el amor y la humildad necesarios para adoptar la forma de un siervo, y nos pide que sigamos Su ejemplo de servir a Dios y a los demás. Para eso hace falta mucha humildad; sin embargo, la Biblia nos enseña: «No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios» (Hebreos 13:16). María Fontaine
Enseñanzas de Jesús sobre cómo servir a los demás
En Juan 13:15, Jesús deja un ejemplo para que lo imitemos. Después de lavar los pies de Sus discípulos —un acto de amor, humildad y servicio— nos anima a seguir Su ejemplo y servirnos unos a otros.
Dice: «Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que Yo he hecho con ustedes».
Jesús, el Hijo de Dios, el Altísimo Rey, Señor de señores, nunca se puso a Sí mismo por encima de los demás. Lideró sirviendo y amó sirviendo. Lavó pies. Alimentó a miles. Caminó para visitar y sanar a los enfermos y resucitar a los muertos. Se detuvo para tocar y sanar a una mujer enferma. Dedicó tiempo a personas con quienes nadie quería pasar tiempo. Jesús vivió con humildad.
Jesús nos hizo ver que el servicio a los demás y la humildad van de la mano. «No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús» (Filipenses 2:3–5). […]
Ser un siervo significa que necesitamos interesarnos sinceramente por la gente. Es tener los ojos, el corazón y las agendas abiertos para las citas concertadas por Dios. Jesús no se estresó por el tiempo, por lo que otros pensaban de Él o por una lista de asuntos que debía atender a diario. Jesús siguió la guía del Espíritu de Dios y Sus indicaciones para servir, amar y ayudar a otros. Para Jesús, ninguna tarea fue inferior a Él y ninguna persona fue indigna. El servicio a los demás y el amor auténtico van de la mano. NewSpring Church3
Publicado en Áncora en octubre de 2026.
1 The significance of Jesus washing the disciples’ feet, planetshakers.com, 31 de marzo de 2023, https://www.planetshakers.com/blog/general/the-significance-of-jesus-washing-the-disciples-feet
2 The High Calling, A Theology of Service, theologyofwork.org, https://www.theologyofwork.org/the-high-calling/theology-service
3 NewSpring Church, Lessons from Jesus on how to serve others, newspring.cc, https://newspring.cc/articles/following-the-example-of-jesus
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