junio 30, 2026
[Put on Gentleness]
Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Colosenses 3:12
Mientras caminaba en un campo abierto al amanecer, noté a la distancia que algo descendía suavemente desde el cielo. Fui a recogerlo. Era una pequeña pluma de ave. Miré a mi alrededor. No se veía ninguna ave. Ahora bien, no trato de asustar ni de ser espiritual en exceso, porque sé que era solo una pluma de ave que probablemente se desprendió del vientre de una paloma. Sin embargo, la manera suave en que cayó del cielo me habló al corazón.
Suavidad, delicadeza, apacibilidad, mansedumbre. ¿Sabías que ese es uno de los frutos del Espíritu que menciona Gálatas 5? Está entre la fidelidad y el dominio propio. Para ser franco, pocas veces pienso en ese fruto del Espíritu. Asistí a un oficio religioso en el que el predicador enumeraba en su sermón los frutos del Espíritu; y no mencionó la mansedumbre. Ni siquiera me di cuenta. Creo que nadie se dio cuenta, hasta que alguien que estaba en la primera fila dijo: «No habló de la mansedumbre». Para mí fue un momento revelador que ni siquiera me diera cuenta de que la había pasado por alto.
Incluso si necesitamos enfrentar a alguien que nos ha agraviado, los cristianos deberíamos ser conocidos por nuestro comportamiento apacible. Si el Espíritu Santo (la paloma celestial) está en nosotros, Él nos indicará cómo ser apacibles. ¿Recuerdan lo que dijo Jesús a Sus discípulos cuando los envió a apacentar? «Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas» (Mateo 10:16). Greg A. Lane1
Una imagen perfecta
Gálatas 5:22,23 dice que el Espíritu Santo obra en nosotros para que nos parezcamos más a Cristo (Efesios 4:14–16); y la mansedumbre es parte del fruto, o resultados de esa obra. La mansedumbre no significa debilidad. Más bien, implica humildad y agradecimiento hacia Dios, y un comportamiento educado y comedido hacia los demás. Lo contrario de la mansedumbre es la ira, el deseo de venganza y el ensalzamiento propio. […]
Cuando estemos llenos del fruto de la mansedumbre del Espíritu Santo, corregiremos a los demás con facilidad en lugar de discutir con resentimiento e ira, sabiendo que su salvación es mucho más importante que nuestro orgullo (2 Timoteo 2:24,25). Perdonaremos fácilmente, porque cualquier ofensa hacia nosotros no es nada comparada con nuestras ofensas contra Dios, ofensas que Él ya ha perdonado (Mateo 18:23–35). […]
Jesús nos dio la imagen perfecta de la mansedumbre: «Mira, tu rey viene hacia ti, humilde y montado en un burro». (Mateo 21:5), y ahora nos ofrece Su mansedumbre como un regalo. Si permitimos que el Espíritu Santo nos dirija, nos llenaremos del fruto de la mansedumbre. GotQuestions.org2
Lo que significa para mí
En el texto original griego, prautes es un término difícil de expresar en castellano. Mansedumbre, humildad y gentileza son algunas de las voces empleadas para expresar el concepto en español. He recopilado brevemente lo que ese concepto significa para mí.
Sumisión a Dios. Jesús fue un ejemplo perfecto de entrega total a la voluntad de Dios sin importar las consecuencias. Aun a sabiendas del sufrimiento que le causaría Su encarcelamiento y ejecución, dijo a Su Padre: «Quiero que se haga Tu voluntad, no la Mía» (Mateo 26:39).
Mansedumbre significa, pues, pensar menos en lo que uno quiere y más en los deseos de Dios.
Disposición para aprender: Si Galileo Galilei (1564–1642), el físico, matemático, astrónomo y filósofo italiano dijo: «Nunca he conocido a un hombre tan ignorante que no pudiera aprender algo de él», ¡cuánto más eso se aplica a mí!
Consideración: Cuando el hermano y la hermana de Moisés pusieron en entredicho su condición de dirigente del pueblo de Israel, él permaneció sosegado y afable, y dejó más bien que Dios se hiciera cargo de la situación. Incluso después de que Dios lo revindicó, su única inquietud era que su hermana Miriam obtuviese perdón y curación3.
La persona gentil no es engreída; siempre actúa con bondad y cortesía.
Ni cargado de odio ni debilucho: A veces asociamos erróneamente la mansedumbre con debilidad o poquedad. La persona mansa no se deja llevar por el odio, pero tampoco es debilucha. Se indigna en el momento justo, en la medida justa y por razones justas.
«La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo» (Proverbios 15:1). Ronan Keane
¿De dónde viene la mansedumbre?
La mansedumbre viene de lo alto (Santiago 3:17), del Padre de las luces, la fuente inmutable de toda buena dádiva y todo don perfecto (Santiago 1:17). La mansedumbre o apacibilidad es un don divino para los pecadores indignos. Y, como todo lo que tenemos en Cristo —nuestra identidad, nuestros dones, nuestras virtudes—, la mansedumbre es un don que se recibe, no se consigue.
Jesucristo es la suprema encarnación de la mansedumbre que viene de arriba porque es la sabiduría personificada (Salmo 45:4; Mateo 11:29). Durante Su ministerio terrenal, Jesús mostró benignidad suprema en que «cuando lo injuriaban, no respondía con injurias» (1 Pedro 2:23); en cambio, sufrió las consecuencias de nuestra ira pecaminosa «en Su cuerpo sobre el madero» (1 Pedro 2:24). […]
Habiendo sembrado Su cuerpo en la tierra por medio de la humildad y la mansedumbre, Jesús cosechó justicia para nosotros en Su resurrección, ascensión, y en Su entronización a la derecha del Padre (Juan 12:24; Santiago 3:18); los frutos de ello los vertió sobre nosotros en la persona del Espíritu Santo (Gálatas 5:22–23; Filipenses 1:9–11). En consecuencia, la mansedumbre que viene de arriba no solo llega en Jesucristo sino también por medio de Jesucristo, que nos unge y nos dota de un «espíritu de mansedumbre» (1 Corintios 4:21; Gálatas 6:1).
Aunque la mansedumbre es un don que se recibe —no se consigue—, no obstante, se puede cultivar.
Estos dos errores deben evitarse. Por un lado, no debemos pensar que la mansedumbre se puede conseguir con nuestros propios esfuerzos… La mansedumbre es un fruto del Espíritu, no una obra de la carne (Gálatas 5:22,23). Por otro lado, no debemos pensar que la mansedumbre puede alcanzarse mediante la pasividad. […]
La mansedumbre, como todas las gracias que son nuestras por medio de la unión con Jesucristo, es un don que hay que recibirlo y hacerlo propio de forma activa a través de la fe, la esperanza y el amor.
La mansedumbre se cultiva por medio de la unión y comunión con Jesucristo, lo que se ejemplifica bien por medio de la metáfora bíblica de vestirse con Cristo en el bautismo. […] También esto es algo que estamos llamados a hacer nuestro de forma activa, algo que estamos llamados a ponernos. […]
Si el vicio de la ira está entre los más graves padecimientos espirituales de nuestra época, entonces la virtud de la mansedumbre está entre las medicinas espirituales más necesarias. Mientras que existen muchos protocolos útiles con relación a cómo podemos administrar nuestra participación en la «máquina de indignación» de la cultura contemporánea (sobre todo en las redes sociales), la cura profunda para nuestros males no vendrá solo al adoptar protocolos para el dominio propio, sino a través de cultivar la virtud de la mansedumbre. […]
Aunque nos quedemos cortos en muchos aspectos cuando se trata de la virtud de la mansedumbre, es importante recordar que Jesucristo es una fuente inagotable de mansedumbre, y que con suavidad nos invita a aprovechar con libertad Su plenitud inagotable. […] Cuando se trata de la virtud de la mansedumbre, Él es la vid y nosotros somos los sarmientos (Juan 15:1–5). La fuerza de nuestra virtud, y nuestro progreso en esa virtud, no reside en nosotros mismos, sino en Jesús, en cuya presencia encontramos «tranquilidad y confianza para siempre» (Isaías 32:17). Scott Swain4
Reflexiones sobre la benignidad
En nuestro áspero y agreste individualismo asociamos la benignidad con debilidad y la consideramos blanda y sin carácter. ¡Nada que ver! La benignidad engloba cualidades envidiables como dominar la fuerza, guardar la calma y mantenerse pacífico en un ambiente acalorado, tener un efecto tranquilizador sobre quienes tal vez estén enfurecidos o fuera de sí y poseer el tacto y la gentil cortesía que motive a otros a retener su autoestima y dignidad. Charles R. Swindoll
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El cristiano revela auténtica humildad al demostrar la benignidad de Cristo, al estar siempre dispuesto a ayudar a otros, al hablar siempre palabras amables y realizar actos de abnegación que exaltan y ennoblecen el más sagrado mensaje que ha venido a nuestro mundo. Ellen G. White
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La benignidad es la capacidad de soportar reproches y desaires con moderación, sin embarcarse rápidamente en la venganza ni dejarse inducir a la ira, sino permanecer libre del rencor y la rivalidad, y poseer tranquilidad y estabilidad de espíritu. Aristóteles
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La benignidad no es apatía, sino una expresión dinámica de cómo vemos a la gente. Consideramos tan valiosas a las personas que las tratamos con benignidad, temerosos de hacerle el menor daño a un ser por el que Cristo murió. Ser apático es entregar a la gente a la acción de elementos inclementes y destructivos; amarla verdaderamente, en cambio, nos lleva a ser resueltamente benignos. Gayle D. Erwin
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Si el fervor hubiera sido lo apropiado para enderezar a la humanidad, ¿por qué Dios el Verbo se revistió de un cuerpo, valiéndose de la benignidad y la humildad para traer al mundo de vuelta al Padre? Isaac of Niveveh
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La benignidad no es sinónimo de debilidad. Todo lo contrario. Conservar un espíritu dulce y benigno en un mundo sin corazón requiere de extraordinaria valentía, determinación y resiliencia. No subestimes el poder de la benignidad, habida cuenta de que ésta es fortaleza envuelta en paz y en ella reside el poder para cambiar el mundo. L. R. Knost
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Yo opto por la benignidad […] Nada se gana por la fuerza. Opto por ser benigno. Si alzo la voz, que sea únicamente en alabanza. Si aprieto el puño, que sea solamente en oración. Si hago una exigencia, que solo me la haga a mí mismo. Max Lucado
Publicado en Áncora en junio de 2026.
1 Greg A. Lane, My Morning Walks with God (Inspired Design & Graphics, 2016).
2 «El fruto del Espíritu Santo - ¿Qué es la mansedumbre?» GotQuestions.org, https://www.gotquestions.org/Espanol/fruto-Espiritu-Santo-mansedumbre.html
3 V. Números 12:1–16.
4 Scott Swain, Cultivating Gentleness in an Age of Outrage, Desiring God, 12 de diciembre de 2019, https://www.desiringgod.org/articles/masters-of-self
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