junio 15, 2026
[Growing in His Radiance]
Pero la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. Proverbios 4:18
Sé todo lo que has hecho por los demás. No me olvido de una sola palabra o hecho. Soy como un contador minucioso, pues lo apunto todo en Mi libro: cada palabra amable, cada acto de amor, y cada gesto desinteresado de generosidad hacia los demás. Veo también todas las aflicciones, las dificultades, las injusticias que has sufrido y cada prueba de tu fe. Eso también queda registrado en Mi libro. Con todas esas cosas, has estado invirtiendo en la eternidad.
Algunas personas tienen tendencia a ver negativamente los años dorados de la vida. Si solo pudieran ver la sabiduría, la experiencia, paciencia y compasión que puede traer esa fase de la vida, se darían cuenta de que ese tiempo es un tesoro. Con cada año que pasa, ha aumentado tu fe y has madurado espiritualmente; y has dejado que Mi luz brille a través de ti con mayor intensidad.
Con el paso de los años has adquirido experiencia, te he bendecido con mayor sabiduría y entendimiento de las personas y las situaciones. Has llegado a depender más de Mí para que te guíe y dirija tu camino. Has llegado a ser más radiante con el tiempo, a medida que ha aumentado tu confianza en Mí.
Sé lo que es vivir en la pobreza y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:12,13
En la vida, como todos sabemos, no todo es sol y alegría. Has tenido tu cuota de contrariedades, problemas, luchas y pérdidas; y momentos en los que te has sentido solo. A lo largo del camino te has preguntado por qué te sucedieron ciertas cosas a ti o a otras personas.
Te has preguntado por qué no intervine cuando las decisiones de otros fueron la causa de los problemas o sufrimiento que experimentaste. A cada persona se le ha concedido libre albedrío como parte de nuestra condición de portadores de la imagen de Dios. Algunas personas abusan de ese poder y causan sufrimiento a otros, y me entristece el sufrimiento causado por las decisiones erróneas y falta de amor de terceros.
Cuando no logres entender algo que te esté pasando, tráeme todas tus preocupaciones y tus cargas, déjalas en Mis manos. Permíteme aliviarte de la turbación mental. Cada detalle de tu vida y todo lo que te preocupa, independientemente de que sea grande o pequeño, es importante para Mí. Confíame en oración cada una de tus preocupaciones, y experimentarás Mi paz. La paz es la manifestación de la fe y confianza en Mí y en Mi soberanía.
Tengo contados todos tus cabellos. Hasta tal punto te conozco (Mateo 10:30). Si me tomé la molestia de contar tus cabellos, ¿no crees que me intereso más aún por otros aspectos de tu vida que tienen mucha más importancia? Me intereso por tu bienestar, tu salud, tu situación económica y tus seres queridos. Me intereso por ti, y he prometido que haré que todo lo que enfrentas redunde en bien, aunque en esta vida no puedas ver cómo acaba todo (Romanos 8:28).
El Señor tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en Su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo. Sofonías 3:17
Sé que a veces te sientes cansado y que tu cuerpo se agota más fácilmente. Sin embargo, recuerda siempre que no estás llegando al final de tu vida útil; simplemente te estás haciendo mayor. En esos momentos ha aumentado tu dependencia de Mí y más que nunca has aprendido a obtener tus fuerzas de Mí.
Cuando se te presenten dificultades, esfuérzate por ver el lado bueno de las cosas. Agradece todo lo que he hecho en tu vida hasta ahora. Te guardé a lo largo de una vida salpicada de dificultades. No voy a abandonarte ahora (Salmo 37:25).
Cuando te sientas abatido o desanimado por las limitaciones de esta etapa de la vida, puedes superar todo eso por medio de la oración. Dirige el corazón hacia tu destino: el Cielo (Hebreos 11:16). Maravíllate y espera con ilusión el futuro, que se acerca más con cada día que pasa. Recuerda que Mi amor por ti es eterno (Salmo 103:17).
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por días sin fin. Salmo 23:6
Si tienes fe en Mí, no tienes por qué tener miedo del futuro. Si me tienes en el corazón, puedes abrigar la certeza de que velaré por ti todos los días de tu vida y aun en el más allá. Puedes hallar descanso en la paz de conocerme, creer en Mi amor y en la certeza de que vendrá un mundo mejor.
Exponte a la luz de Mi amor para que alumbre tu vida. Hallarás consuelo y solaz en Mí y en Mi Palabra. La certeza de que te amo te dará la confianza de que siempre estaré contigo. Independientemente de lo que enfrentes en la vida, nunca caminarás solo.
Prometí que no te dejaría sin consuelo. Por eso Mi Espíritu habita dentro de ti (Juan 14:17,18). Estaré cerca de ti en cada etapa de tu vida y contribuiré a llenar los espacios vacíos de tu corazón. El tiempo que pases conmigo te renovará y te reanimará. Soy tu amigo.
Todo lo que has vivido ha servido a un fin, y he hecho que redundara en bien no solo en tu vida, sino también en la de otros. Gracias a tus experiencias de vida y a que me has conocido por años, y al amarme a Mí y a los demás, has adquirido más fe y madurez espiritual. Es importante que no dejes de comunicar tu fe, de modo que otros también lleguen a conocerme y a experimentar Mi amor y salvación.
Cuando la gente vea que vives tu fe, eso puede tener un efecto profundo en los demás. Mucho después de que te hayas ido a casa, al Cielo, tu fe habrá marcado una diferencia en la vida de otras personas. El amor que abrigas por Mí y por los demás habrá servido para que otros se acerquen a Mí. Se te recordará como una persona de fe, alguien que me amó, que confió en Mí y que impartió un espíritu sereno, manso y amoroso a los que lo rodeaban.
Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado. Salmo 37:25
A veces te sientes como una pequeña y añosa embarcación. Preferirías estar en el puerto que en alta mar, sufriendo los embates y el zarandeo de las olas. Te parece que tienes demasiada edad para eso. Mas estás conmigo, Yo soy tu capitán y puedes confiar en que estás en buenas manos. Sé hacer frente al viento y a las olas, y puedo llevarte a buen puerto a pesar de las tempestades. Hasta puedo suavizar el viento y calmar las olas por causa de ti.
No trates de capear los temporales por tus propios medios; clama a Mí y pídeme auxilio. La ruta nunca te abrumará si permaneces a Mi lado y dejas que te guíe. Conozco los mares que has de surcar. Soy perfectamente capaz de traerte de vuelta a puerto seguro.
Conmigo al timón no tienes nada que temer. No tienes por qué tener miedo del futuro ni preocuparte del presente. Soy tu Buen Pastor y velaré por ti fielmente. (Juan 10:11).
Publicado por primera vez en 2008. Adaptado y publicado de nuevo en junio de 2026.
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