¿Quién maneja los hilos?

junio 11, 2026

La Familia Internacional

[Who Pulls the Strings?]

¿Corremos ­peligro de convertirnos —nosotros o las generaciones futuras— en meros títeres manipulados y controlados? ¿Dictará la inteligencia artificial el rumbo que tome el mundo? ¿Está nuestro porvenir ya escrito y nuestro destino determinado? ¿Qué nos aguarda?

Las respuestas a estas preguntas le fueron reveladas a un hombre llamado Juan hace casi dos mil años y están registradas en la Biblia. Los primeros padres de la Iglesia lo identificaron como el apóstol Juan, el discípulo amado, autor del Evangelio de Juan. Bestias espantosas, un dragón de siete cabezas, cuatro enigmáticos jinetes y otras criaturas —­unas angélicas, otras demoniacas— se disputan el protagonismo en sus visiones, descritas en el Apocalipsis —que significa revelación—, el libro que da remate a las Escrituras.

Uno de los principales personajes del Apocalipsis es un hombre que alcanzará prominencia y llegará a dirigir un gobierno mundial. En las visiones de Juan se lo representa como una bestia monstruosa (Apocalipsis 13:1–8), y en una de sus epístolas el evangelista lo llama «el Anticristo» (1 Juan 2:18). La Biblia también indica que su período en el poder durará siete años y llegará a su fin en la espantosa batalla de Armagedón (Apocalipsis 19:19; 16:16).

En un principio, el Anticristo aplicará medidas que serán acogidas como magistrales avances en pro de la paz mundial y la estabilidad económica. Con todo, en los últimos tres años y medio de su gobierno, conocidos como la Gran Tribulación, su régimen se convertirá en el más dictatorial y opresivo de todos los tiempos (Mateo 24:21,22; Apocalipsis 13:5). La descripción que hace Juan de cómo la Bestia dominará y manipulará el mundo parecía hasta hace poco totalmente inverosímil. Pero ya no con los adelantos tecnológicos y el progreso de la globalización.

En el capítulo trece del Apocalipsis, Juan describe una visión de dos bestias. La primera representa al Anticristo; la segunda, a un falso profeta —su lugarteniente— que engaña al mundo, hace una imagen del Anticristo y le infunde vida:

«[Al falso profeta] se le permitió infundir vida a la imagen de la primera bestia, para que hablara y mandara matar a quienes no adoraran la imagen. Además logró que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, para que nadie pudiera comprar ni vender, a menos que llevara la marca que es el nombre de la bestia o el número de ese nombre.En esto consiste la sabiduría: el que tenga entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de un ser humano: seiscientos sesenta y seis» (Apocalipsis 13:15–18).

A la luz de los muchos avances en materia de inteligencia artificial, lo de infundir vida a una imagen ha dejado de ser un concepto extraño o sobrenatural. Ahora bien, ¿cómo controlará el Anticristo las transacciones comerciales a nivel mundial por medio de una marca de la Bestia que de alguna manera estará relacionada con el número 666? Un sistema económico sin efectivo, del estilo del que se predice en este pasaje, y que antes podría haber parecido una espectacular fantasía de la ciencia ficción, ya se ha convertido en la norma en muchos países a raíz del progreso tecnológico que ha habido en el transcurso de nuestra vida.

Es indudable que la transición del efectivo a la economía digital nos ha facilitado la vida y ha allanado el terreno para el comercio internacional, ya que las transacciones son más rápidas, cómodas y seguras. Sin embargo, muchas personas han expresado su preocupación por los efectos que eso tiene en la privacidad, ya que la integración de tecnologías digitales en el sector financiero permite también registrar y supervisar cada compra que uno realiza. Además, a medida que aumenta nuestra dependencia de la tecnología para realizar transacciones, nos hemos vuelto más vulnerables a los ataques de phishing, los fraudes y las aplicaciones maliciosas.

El Apocalipsis señala que la aceptación de la marca de la Bestia, como quiera que se concrete, no será una decisión meramente económica. Significará la aceptación del Anticristo y de lo que él representa. La Biblia también explica cuál será el destino de los que adoren al Anticristo y porten de buen grado su marca: «Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios» (Apocalipsis 14:9,10).

Si bien durante unos pocos años el Anticristo dominará la escena mundial, tanto él como sus seguidores terminarán perdiendo. Sus siete años de gobierno concluirán con el regreso de Jesucristo, acompañado de los ejércitos del Cielo, para corregir todo mal. Él y los que lo aman y aguardan Su venida surgirán de las cenizas de la Gran Tribulación como gloriosos y eternos vencedores (Tito 2:13).

La Biblia nos cuenta el hermoso desenlace de la historia: Él morará con Su pueblo para siempre: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán Su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron» (Apocalipsis 21:3,4).

Cuando Jesús vino a la Tierra hace dos mil años, entregó Su vida en la cruz por los pecados del mundo, a fin de que todos pudiéramos conocer Su amor y estar para siempre con Dios en la otra vida. Todo aquel que crea en Él y lo acepte como su Señor y Salvador heredará la vida eterna. «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).

Tú también puedes invitarlo a entrar en tu corazón y formar parte de tu vida. No tienes más que hacer sinceramente esta oración:

Querido Jesús, gracias por el asombroso amor que demostraste al venir a la Tierra y morir en la cruz por mí. Te ruego que me perdones todos mis pecados. Creo que eres el Hijo de Dios. Te abro la puerta de mi corazón y te invito a formar parte de mi vida. Ayúdame a leer Tu Palabra en la Biblia y a hablar a los demás de ti, para que ellos también lleguen a conocerte. Amén.

Cuando aceptas a Jesús como Salvador, te conviertes en ciudadano del reino de Dios, y puedes tener la seguridad de que Él nunca te abandonará. Siempre estará contigo, en esta vida y en la venidera (Mateo 28:20).

Publicado por primera vez en 2002. Adaptado y publicado de nuevo en junio de 2026. Traducción: Esteban.

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