abril 7, 2026
[Why Thoughts Matter]
A veces ni siquiera nos damos cuenta de la influencia que tienen nuestros pensamientos en nosotros, ni de lo importantes que son. La verdad es que nuestros pensamientos ejercen un gran poder sobre nosotros a nivel emocional, espiritual y conductual. Las cosas en las que nos detenemos y a las que les damos vueltas son como el timón de un barco: dirigen y guían nuestras emociones y afectos. […]
Somos creyentes, y por ende, nuestros pensamientos tienen importancia. Debido a que Jesús nos compró y nos redimió del pecado, somos nuevas criaturas. Nuestra vieja naturaleza fue crucificada con Él (Romanos 6:6). Incluso nuestros pensamientos actuales. […]
Como somos nuevas creaciones en Cristo, las Escrituras nos exhortan a estar atentos a nuestros pensamientos. El apóstol Pablo escribió que llevaba cautivo todo pensamiento para que obedeciera a Cristo (2 Corintios 10:5). Es una contundente expresión militar. Debemos ser agresivos y contundentes, y buscar deliberadamente pensamientos rebeldes. Porque estamos librando una batalla espiritual, y en medio de una guerra, no podemos tener una actitud pasiva (v. Efesios 6:10–18).
Esto también significa que debemos ser conscientes de los pensamientos que albergamos. Debemos ajustar nuestros pensamientos para que obedezcan y glorifiquen a Cristo. Pablo escribió en Filipenses 4:8: «Por último hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio». Son pensamientos como estos los que queremos fomentar, hacer que echen raíces y crezcan. […]
Los pensamientos verdaderos y rectos que nos convienen se encuentran en la Palabra de Dios. En ella, Él nos dice quién es y lo que ha hecho por nosotros en Cristo. Debemos meditar en estas verdades, en el amor de Dios por nosotros en el evangelio y en lo que Cristo logró por nosotros a través de su vida, muerte y resurrección. Necesitamos meditar en quiénes somos a los ojos de Dios a causa de Cristo y qué significa ser hijos del Dios viviente. Debemos pensar estos pensamientos, no como parte de una especie de lista de tareas espirituales, ni como un ejercicio para una mayor realización personal, sino por lo que somos en Cristo (Colosenses 3:1–2).
Aunque somos propensos a divagar, especialmente con los pensamientos, Jesús no nos ha abandonado. Nos ha dado Su Espíritu, que nos mueve a contrición por nuestros pecados, nos recuerda la verdad y también intercede por nosotros cuando no podemos hacerlo por nosotros mismos. Si, como a mí, te cuesta controlar los pensamientos rebeldes, ruega que el Espíritu te alerte cuando tus pensamientos se desvíen. Pide que te dé discernimiento para saber lo que es verdadero y lo que no. Evalúa tus pensamientos y compáralos con la Palabra de Dios. Mantente alerta, vigilante y en guardia. Y sobre todo, pon tu mente en Cristo. Christina Fox1
La Palabra de Dios nos dice que se nos ha dado la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Con la mente de Cristo contamos con una guía para todo lo que hacemos, y debe influir en nuestros pensamientos. No significa que nuestros pensamientos sean exactamente como los de Dios, pero sí significa que podemos pensar y actuar cada vez más como Cristo a medida que nuestra mente se renueva (Romanos 12:2). […]
Mientras la paz de Dios guarde nuestro corazón y nuestra mente (Filipenses 4:7), pensaremos en las promesas del Señor y en Su provisión para nosotros. Esto va a transformar nuestra forma de pensar, de modo que ya no nos centremos en pensamientos carnales, sino en aquellos que son espirituales y se centran en Cristo. Hemos recibido mentes completamente nuevas. Lo que elegimos pensar tiene importancia.
La Palabra de Dios no nos deja preguntándonos cómo llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5); tenemos una lista detallada de lo que debemos pensar como cristianos en Filipenses 4:8. La Escritura es nuestra fuente para conocer lo que es verdadero, honorable, justo, puro, amable y encomiable. […]
Nuestra mente es un don del Señor y la debemos proteger. En Cristo, ahora podemos elegir pensamientos que agradan al Señor y le honran. Pablo termina Filipenses 4:8 diciendo que debemos pensar en «todo lo que sea excelente o merezca elogio». Es un recordatorio que nos hace falta para proteger continuamente nuestros pensamientos. Debemos ser proactivos con respecto a los pensamientos que nos vienen a la mente. Nuestra mente se renueva con cada pensamiento. […]
Cuando consideramos a Jesús como la imagen perfecta de todo lo que es verdadero, amable y puro, descubrimos que nuestros pensamientos se filtran a través de la lente del evangelio. Al reflexionar en lo que es verdadero, amable y honorable en el evangelio, y al poner en práctica estas cosas, como dijo Pablo, el Dios de paz estará con nosotros (Filipenses 4:9). Marci Ferrell2
La Biblia habla mucho de nuestros pensamientos. Constituye un tema excelente para un estudio bíblico. Por ejemplo, dice que casi no es posible contar los pensamientos del Señor para con nosotros (Salmo 40:5), y Él conoce nuestros pensamientos (Salmo 139:1–2).
Considera todo lo que haces a lo largo del día, todo lo que se te ocurre, todos los pensamientos que se te pasan por la cabeza. Ahora sopésalos, evalúalos, analízalos, examínalos y pregúntate qué logras por medio de ellos. ¿Estás dirigiendo tus pensamientos hacia donde puedan hacer algún bien y tener un efecto positivo? ¿Estás transformando tus pensamientos en oraciones que traigan algo bueno a la vida de los demás?
La Biblia nos enseña a «concentrar nuestra atención en las cosas de arriba, no en las cosas de la tierra» (Colosenses 3:2). Al hacer un esfuerzo por centrar nuestros pensamientos en las cosas del reino de Dios, Su Espíritu puede hablar a nuestro corazón y guiarnos (Juan 16:13). Él también puede ayudarnos a filtrar pensamientos infructuosos o que causan ansiedad, desesperación, depresión o infelicidad a medida que nos concentramos en las cosas que son buenas, verdaderas, amables y dignas de alabanza (Filipenses 4:8).
Dios quiere que aprendamos a convertir nuestros pensamientos en oración, a medida que aprendemos a orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Los pensamientos convertidos en oraciones dan lugar a una relación más cercana con Dios, nos traen Sus bendiciones, soluciones e intervención según Su voluntad, así como Su consuelo y paz para nosotros y para quienes lo necesiten. Él puede ayudarnos a ver las situaciones desde un punto de vista diferente y a descubrir lo bueno y las posibilidades de las que ni siquiera éramos conscientes al presentarle todo en oración (Filipenses 4:6).
Los pensamientos que traducimos en oraciones nos acercan a Jesús y nos fortalecen espiritualmente. Por otra parte, los pensamientos ociosos suelen desvanecerse en la masa informe de la nada o se cuelan por las grietas y hendiduras de la complacencia. Sea cual sea la actividad que estemos desempañando, solemos pensar en muchas cosas a lo largo del día. Lo importante es cómo filtramos y encauzamos esos pensamientos.
Lo que cuenta es lo que decidimos hacer con nuestros pensamientos y la dirección que les imprimimos. En la medida que aprendamos a controlar nuestros pensamientos, filtrándolos por el tamiz de la Palabra de Dios, podremos fijar nuestra mente en Cristo y cumplir con nuestra misión de orar. María Fontaine
A través de la oración nos encontramos cara a cara con Dios y hacemos un examen de conciencia. En presencia de Dios, examinamos nuestros pensamientos, miramos a Dios y reflexionamos sobre cómo Él nos mira a nosotros. Dios transforma nuestros pensamientos cuando procesamos lo que pensamos con plena conciencia de Su presencia.
Cuando haces una plegaria de tus pensamientos, ¿cómo te imaginas que te mira Dios? Salmo 139:23 nos da una ilustración. «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan». Al acercarnos a Dios, Él examina y conoce nuestro corazón, nos pone a prueba y conoce los pensamientos que nos inquietan. Él ve cualquier cosa en nosotros que le ofende, y aun así elige guiarnos por el camino de la vida eterna (Salmo 139:24). Es decir, Dios ve cómo somos en realidad y aun así nos ama.
Al ofrecerle tus pensamientos a Dios en oración, Él te mira con amor, misericordia y compasión. Su amor no se materializa simplemente porque hayas tenido un pensamiento verdadero, honorable, digno de alabanza o puro. No desaparece porque no consigas librarte de pensamientos llenos de sufrimiento. El amor de Dios por ti está presente en medio de tus pensamientos no deseados. No es una recompensa por cambiarlos.
Observa tus pensamientos no deseados y probablemente verás tu sufrimiento y tu pecado. Mira a Dios con fe, y verás Su amor y Su aceptación. Fíjate en cómo te mira Dios en Cristo, y verás en ti mismo la justicia de Dios (2 Corintios 5:21). Cuando vemos a Dios tal y como es y nos vemos a nosotros mismos como Dios nos ve encontramos la fuerza que necesitamos para cambiar.
Nuestros pensamientos no se transforman mediante la fuerza ni la voluntad, sino por la relación y la conexión. La presencia de Dios es poderosa porque en ella descubrimos Su carácter. Vemos quién es Él y lo que eso significa para nuestra vida. [...]
La quietud que encontramos en Su fiel presencia calma nuestros pensamientos acelerados y nuestra inquietud. Su compasión y amor nos ayudan a creer la verdad cuando no parece coincidir con nuestra realidad presente. Dejamos atrás los pensamientos de remordimiento al recibir Su perdón. Encontramos ayuda para los pensamientos de desesperanza mientras meditamos en Su bondad. [...] Encontrarnos con Dios y experimentar quién es Él en nuestra vida tiene el poder de cambiarlo todo. Esther Smith3
Publicado en Áncora en abril de 2026.
1 Christina Fox, «Our Thoughts Really Do Matter», ibelieve.com, 21 de septiembre de 2021, https://www.ibelieve.com/christian-living/our-thoughts-really-do-matter.html
2 Marci Ferrell, «Six Thought Patterns of a Christian Mind (Philippians 4:8)», thankfulhomemaker.com, https://thankfulhomemaker.com/six-thought-patterns-of-a-christian-mind-philippians-48/
3 Esther Smith, Pray Your Uncensored Thoughts, The Gospel Coalition, 7 de agosto de 2022, https://www.thegospelcoalition.org/article/pray-uncensored-thoughts
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