El escultor invisible

febrero 16, 2022

Curtis Peter van Gorder

[The Invisible Sculpture]

Los canales de noticias bullían con la historia de la escultura invisible de Salvatore Garau llamada «lo Sono» que traducido es «Yo soy». Lo que hizo que sea noticia no fue el hecho de que fuera invisible, sino que alguien estuviera dispuesto a pagar 18.000 dólares por un certificado de autenticidad de la escultura. Para añadirle más espectacularidad, un artista de Miami contrató a un abogado italiano para demandar a Garau por infringir los derechos de autor, aduciendo que la idea original era suya y que no se le ha dado el reconocimiento que se merece.

A decir verdad, vender objetos invisibles no es nada nuevo. En el cuento de El traje nuevo del Emperador, un emperador pagó vastas sumas de dinero por un ropaje hecho de oro pero que era de hecho invisible, de manera tal que cuando se lo puso, estaba desnudo, algo que fue señalado por un niño. Los demás tenían demasiado miedo de decir lo que realmente veían pues les habían dicho que «solo los tontos no podían ver el traje nuevo del emperador», y nadie quería que lo llamaran tonto[1].

Existen muchos ejemplos de personas que venden artículos bajo pretensiones falsas como Yves Klein cuando expuso una galería vacía y la llamó «arquitectura de lo invisible», o Tom Friedman, quien exhibió un objeto invisible encima de un pedestal, el cual luego se vendió en 22.325 libras esterlinas.

En ocasiones lo invisible es reemplazado con un objeto cotidiano como la lata de sopa de Warhol o la «Fuente» de Marcel Duchamp que era un urinario o la más reciente obra titulada «Cómico», la cual consistía de tres esculturas, cada una de las cuales era un plátano pegado a la pared con cinta adhesiva. Cada «obra» se vendió en 120.000 dólares al museo de arte Guggenheim.

Pero volviendo a «Yo soy», recuerdo a alguien más que dijo lo mismo. Ah, claro, fue Dios cuando le habló a Moisés en el desierto la vez que se le apareció en la zarza ardiente[2]. Hasta Dios utilizó un medio visual para manifestarse. Dios le dijo a Moisés que volviera a Egipto y le dijera a Faraón que dejara ir libres a los hijos de Israel. Cuando Moisés le preguntó a Dios: «Si me preguntan quién me ha enviado, ¿qué les responderé?» Dios respondió: «YO SOY EL QUE SOY me envió a vosotros». Jesús también se hizo eco de aquella frase cuando dijo: «Antes que Abraham fuera, Yo soy»[3]. Me viene a la memoria cuando Pablo pasó por el santuario griego «AL DIOS NO CONOCIDO», que probablemente solo era un santuario vacío. Pablo les dijo a los presentes en el santuario: «Él es a quien yo os anuncio»[4].

¿Ha cambiado algo desde entonces? ¿Habrá gente hoy en día que adore lo desconocido o la nada? La meta en la vida de algunas religiones es alcanzar el estado de la nada eterna. Es interesante notar que el nombre del artista que creó la escultura invisible es Salvatore, que se traduce como salvador. Si rechazamos la salvación que se nos ofrece por medio de Cristo, ¿qué otra salvación queda? Ninguna.

Cuando se le preguntó acerca de su obra, la defendió diciendo: «No se ve, pero existe. Está hecha de aire y espíritu. ¿Acaso no damos forma a un Dios que no hemos visto?» Pero Salvatore, sí lo hemos visto; esa es la razón por la que Jesús vino como la encarnación de Dios. Juan llama a Jesús el«Logos»[5], lo cual el diccionario de la Real Academia Española define como «principio racional del universo» y la Biblia lo define como «Dios hecho carne», quien vivió entre nosotros[6]. Mientras hablaba con el erudito Nicodemo, Jesús utilizó el viento como ejemplo del Espíritu Santo[7]. El viento no se ve, pero podemos ver su efecto en todo lo que mueve. Influye en el clima y se puede medir en velocidad y presión de viento. Igualmente nosotros también podemos ver el efecto que tiene el Espíritu en nuestra vida por medio de sus frutos: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio[8].

Cuando pensé en el precio que se pagó por «Io Sono», me pregunté qué más se podría lograr con 18 mil dólares, así que le pregunté a un amigo en Sudáfrica que auspicia niños demasiado pobres para costearse la escuela[9]. Me dijo que 18 mil dólares permitirían que 50 niños puedan ir al colegio durante un año. Pagarían todos los materiales escolares, libros, uniformes y almuerzos. Eso es algo que podemos ver y la influencia en la vida de los niños vivirá por la eternidad.

Aunque esta escultura parezca un chiste, podemos esperar que este artista haya despertado el interés por lo invisible, y como resultado es posible que algunas personas reflexionen en la realidad de un mundo que no pueden ver con ojos terrenales[10].

Salvatore nos presenta una escultura invisible de lo invisible. Sin embargo, Jesús hizo que el Dios invisible fuera visible para nosotros a fin de que pudiéramos amarlo y entenderlo mejor. «Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación»[11].


[1] Enlace a una obra teatral de El traje nuevo del Emperador: https://www.youtube.com/watch?v=9CX1Dx-5k1k.

[2] El relato de Moisés y la zarza ardiente se encuentra en Éxodo 3.

[3] Juan 8:58–59.

[4] Hechos 17:22–31. Observación: En 1820 se encontró un altar al dios no conocido en el Palatine Hill de Roma.

[5] Significado de «logos»: https://dle.rae.es/logos?m=form.

[6] Juan 1.

[7] Juan 3.

[8] Gálatas 5:22–23.

[9] www.familymission.net.

[10] 11 versículos en torno a la invisibilidad de Dios: https://bible.knowing-jesus.com/topics/God,-Invisible.

[11] Colosenses 1:15.

 

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