La oración de la serenidad

noviembre 20, 2019

Sally García

[The Serenity Prayer]

Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las cosas que sí puedo,
y sabiduría para saber la diferencia.

Recientemente encontré un pequeño libro escrito por un terapeuta cristiano sobre la Oración de la Serenidad, atribuida a Reinhold Niebuhr, un teólogo del siglo XX. La Oración de la Serenidad se reza diariamente en todo el mundo, lo hacen las personas que participan en Alcohólicos Anónimos y en otros programas de recuperación de 12 pasos. Tengo un gran respeto por el programa Alcohólicos Anónimos porque ha sido adaptado y utilizado para ayudar a personas con todo tipo de dependencias y adicciones con resultados maravillosos, incluso dentro de mi propia familia.

Decidí hacer esta oración cada día durante los próximos seis meses para poder meditar completamente sobre su significado. Aunque comencé hace solo unas semanas, esta oración ya me muestra nuevas perspectivas en mi día a día y en mi vida en general.

Me gustaría compartir algunas de las cosas que he recogido del libro, así como mis propias meditaciones. Así divido la oración en partes:

Dios. Me detengo un segundo y respiro para contemplar la realidad de con quién estoy hablando, mi Dios.

Concédeme. Esta es mi manera de reconocer mi relación recíproca con mi Creador. Niebuhr creía que la forma en que entendemos a Dios afecta directamente a la forma en que nos entendemos a nosotros mismos y lo que hacemos en la vida. Cuando digo la palabra concédeme, siento que me dirijo con confianza al Dios que me ama y se deleita en darme la fortaleza espiritual y la sabiduría que necesito para el día.

Serenidad. Esta serenidad no proviene de la ausencia o negación de los problemas, sino de saber que, a pesar de mis circunstancias y situaciones, Dios me dará paz mientras me guía hoy.

Para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Esta es la frase de la oración que ha representado la mayor revelación para mí. He luchado de forma intermitente contra el remordimiento por ciertas decisiones equivocadas que ahora son irremediables. Las he repetido en mi mente una y otra vez, deseando haber sabido en ese entonces lo que sé ahora. Si hubiera sabido lo que resultaría de ciertas acciones, habría hecho varias cosas de manera diferente. Además, los seres queridos con los que me gustaría hacer las paces ya no están presentes en este mundo. Estos acontecimientos entran en la categoría de cosas que no puedo cambiar.

Además, incluso las decisiones más pequeñas de ayer o las horas anteriores de hoy ya han sucedido y ahora no se pueden revivir.

A través de esta oración, estoy llegando a comprender la realidad de que estas repeticiones mentales son inútiles. Debo aceptar las cosas que no puedo cambiar y seguir adelante. Con esta oración, mi punto de partida es el presente, y me dirijo hacia el futuro.

Valor. A medida que transcurre mi vida, y no procuro escaparme de ella, enfrentando mis miedos y los desafíos que tengo ante mí, le he pedido a Dios que me conceda este valor.

Para cambiar las cosas que sí puedo. Ahora que estoy llegando a comprender que solo puedo vivir en el presente, tengo poder porque le he pedido a Dios Su ayuda. Y mi mente está libre del desorden mental al que me enfrento cuando mezclo decisiones pasadas con desafíos actuales. Puedo estar abierta a la creatividad del Espíritu Santo a medida que busco soluciones para cambiar las cosas que puedo.

Y sabiduría para saber la diferencia. He pedido valor, y ahora le pediré Su orientación y guía para decidir cuáles son las posibilidades que existen y los planes que puedo ejecutar. Poco a poco me estoy liberando del fatalismo y la inutilidad de sentirme atrapada al pensar «de qué sirve, es demasiado tarde ahora», y que se apoderan de mí cuando me enredo en las muchas cosas que no puedo cambiar. Estoy convencida de que el Señor responderá esta oración literalmente dándome sabiduría para saber lo que puedo hacer y la gracia y la fuerza que necesito para dar los pasos que debo dar ante cada desafío que enfrento.

Esta oración seguro que tiene la misma cantidad de significados y matices diferentes como el número de personas que la rezan todos los días. Lo más probable es que durante mi desafío de oración de seis meses descubra muchas más cosas sobre mí, mi Dios, y este viaje de la vida que estamos explorando juntos. Espero profundizar mi relación con Él y estoy muy agradecida de que Él se preocupe por mí personalmente y esté presente para ayudarme a resolver mis desafíos diarios.

Soy una persona muy bienaventurada.

 

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