Alabar a Dios en momentos difíciles

octubre 13, 2015

Recopilación

[Praising God in Tough Times]

Todos sufrimos pérdidas o vivimos experiencias dolorosas en algún momento. Cuando nos ocurre es normal sentir tristeza y hasta deprimirnos. Alabar a Dios protege la mente y el corazón de modo que no caigamos en la desesperación.

Hace varios años yo sufrí muchas pérdidas y me sentí agobiada y desanimada. Durante esos meses me comprometí a no abandonar mi costumbre de alabar a Dios todas las mañanas. Hubo mañanas en las que me arrodillaba y lloraba mientras escuchaba canciones de adoración. Al encomendarle a Dios mis lágrimas y mi confianza se aliviaba mi tristeza y mi fe se reforzaba. Al igual que Job, pude decir: «El SEÑOR ha dado y el SEÑOR ha quitado. Bendito sea el nombre del SEÑOR»[1]. Al adorarlo de rodillas cada mañana, la presencia de Dios fue más real y sentí consuelo en medio de mi pesar.

Aquí tienen unas sugerencias para alabar a Dios en medio del dolor, la tristeza y el desánimo:

Recuerda el pasado: Alabar a Dios por lo fiel que fue en el pasado genera esperanza de que volverás a demostrar su fidelidad en el presente y en el futuro.

Derrama lágrimas: No siempre estamos contentos cuando alabamos a Dios. No tiene nada malo llorar cuando estamos tristes. A veces el llanto es parte de nuestra adoración.

Ten a la mano unos «versículos de emergencia»: En momentos de tristeza, es un consuelo alabar a Dios utilizando algún versículo conocido y especial para ti. Algunos de mis preferidos son los Salmos 34, 46 y 91, y Juan 15.

Da un paseo para adorar: Caminar libera endorfinas y la adoración fortalece la fe. Si los combinas te levantará el ánimo.

Haz una lista de agradecimiento: Esto lo aprendí durante una época particularmente difícil. Cada noche antes de irme a dormir, grababa de 3 a 5 cosas que habían ocurrido ese día por las que me sentía agradecida. Después de alabar a Dios por cada una, me podía dormir más animada.  Becky Harling[2]

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Cuando el apóstol Pablo dice: «Llénate del gozo del Señor siempre», no se refiere a hacerlo solo cuando todo va bien. Aun cuando la situación está muy mal, la Biblia nos enseña que podemos estar contentos si seguimos esta sencilla estrategia:

No te preocupes por nada: Preocuparnos no mejora la situación. Es como remar contra la corriente. Y los preocupones no nacen con esa característica. Más bien es una reacción condicionada. La aprendemos de nuestros padres o de nuestros amigos. La aprendemos por experiencias vividas. Lo bueno es que si podemos aprenderla y adoptarla, también la podemos desaprender.

¿Cómo lo desaprendemos? Jesús dice en Mateo 6:34: «Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.»[3] Es decir, no abramos el paraguas hasta que comience a llover. Vive un día a la vez.

Ora por todo: En lugar de preocuparte, utiliza tu tiempo para orar. Si oraras tanto como te preocupas, tendrías muchas menos preocupaciones. ¿A Dios le importan las cuotas del auto?  Sí. Le interesa cada detalle de tu vida. Eso quiere decir que puedes encomendarle a Dios todos tus problemas.

Agradece a Dios por todo: Cuando oras, ora con gratitud. La emoción más sana no es el amor sino la gratitud. Hasta fortalece el sistema inmunológico. Nos da resistencia al estrés y nos hace menos susceptibles a las enfermedades. Los que están agradecidos son felices. Pero los ingratos son desdichados, porque nada los hace felices. Nunca están satisfechos. Nada es suficiente. Así que, si cultivas la gratitud en tu vida y te acostumbras a dar gracias por todo, vas a reducir el nivel de estrés en tu vida.

Piensa en cosas buenas: Si quieres reducir el nivel de estrés en tu vida, debes adoptar nuevos pensamientos, porque los pensamientos generan las emociones. Y las emociones determinan las acciones. La Biblia enseña que si quieres transformar tu vida, debes pensar en otras cosas.

Esto requiere una decisión premeditada y consciente de empezar a pensar en cosas buenas. Debemos decidir que vamos a pensar en lo positivo y en la Palabra de Dios.

¿Qué pasa cuando no nos preocupamos, oramos por todo dando gracias y nos concentramos en lo bueno? Pablo dice que: «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús»[4]Rick Warren[5]

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Todos nos estresamos y necesitamos a alguien que nos ayude a aliviar esa carga. Pueden ser las palabras inspiradoras de un amigo íntimo, la música, o lo mejor: Dios. Sean cuales sean las circunstancias podemos siempre confiar en que Dios será fiel.

Dios nos iluminará y, cuando se lo pidamos, nos ayudará a superar los malos momentos. Si estás teniendo un mal día hoy, o si sabes de alguien que anda mal, esto te puede aliviar.

A continuación encontrarán varios versículos de la Biblia que son una bendición en momentos de dificultad:

Salmos 119:67–68: Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco Tu palabra. Tú eres bueno, y haces el bien; enséñame Tus decretos.

Isaías 55:6: Busquen al SEÑOR mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano.

Salmos 34:17: Los justos claman y el SEÑOR los oye; los libra de todas sus angustias.

2 Corintios 9:8: Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.

Colosenses 1:13: Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de Su amado Hijo.

Proverbios 3:5–6: Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.  John Callahan[6]

Publicado en Áncora en octubre de 2015.


[1] Job 1:21.

[2] Becky Harling, The 30-Day Praise Challenge (Colorado Springs: David C. Cook, 2013).

[3] NVI.

[4] Filipenses 4:7 NVI.

[5] http://pastors.com/thankful-tough-times.

[6] http://www.christianpost.com/buzzvine/7-uplifting-bible-verses-when-youre-going-through-hard-times-125180

 

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